Diario al Día | Santo Domingo, República Dominicana – La investigación sobre el robo de oro ocurrido el 7 de marzo en la joyería Popi Oro, ubicada en Cristo Rey, sigue en curso con versiones encontradas entre los implicados y los propietarios del negocio.

El establecimiento fue asaltado por varios individuos encapuchados que sustrajeron una cantidad no precisada de joyas y lingotes de oro.

A dos meses del incidente, el paradero del oro permanece sin confirmación oficial, lo que genera incertidumbre tanto en los dueños como en las autoridades encargadas de la pesquisa.

Los propietarios de Popi Oro aseguran que las autoridades mantienen operativos activos para recuperar las piezas robadas y continúan la búsqueda del material sustraído. Según ellos, la investigación sigue abierta y se trabaja para esclarecer el destino del oro.

Por otro lado, algunos de los detenidos, entre ellos Wilner Rafael Solano García, conocido como “El Mello Loco”, y su hermano Wilmer Rafael Solano García, alias “El Mello Sangriento”, han declarado que el oro no está en manos de la supuesta banda, sino que habría sido retenido por agentes policiales tras el operativo.

Esta versión contrasta con la posición oficial y ha generado una disputa en torno al caso.

Uno de los hermanos defendió la inocencia del otro, afirmando que no participó en el asalto, lo que introduce dudas sobre la composición real del grupo señalado por las autoridades.

Esta afirmación añade complejidad a la investigación y al proceso judicial en curso.

Actualmente, tres hombres permanecen bajo prisión preventiva por su presunta implicación en el robo.

Este jueves, en el Palacio de Justicia del Distrito Nacional, se espera que un juez conozca la solicitud de medida de coerción contra dos nuevos imputados relacionados con el caso.

Este paso es fundamental para definir la situación legal de los acusados y podría aportar información relevante sobre el destino del oro robado, que continúa siendo el foco principal de la investigación.

Los propietarios de Popi Oro han expresado preocupación por el impacto que la falta de respuestas tiene en su negocio y en la confianza de sus clientes habituales. La incertidumbre afecta la operación diaria y la reputación del establecimiento.

Además, comerciantes de la zona observan con cautela el desarrollo del caso y esperan que se implementen medidas para reforzar la seguridad en el sector, que se ha visto afectado por este tipo de incidentes.

Las autoridades reiteran su compromiso de esclarecer el caso, aunque hasta el momento no han divulgado detalles concretos sobre avances o hallazgos recientes en la pesquisa.

La tensión entre las versiones de los acusados y los propietarios mantiene el caso en el centro de la atención pública.

La pregunta clave sigue siendo el paradero real del oro robado. La respuesta a esta incógnita definirá el rumbo final del proceso judicial y la recuperación del material sustraído, aspectos que continúan siendo prioridad para las autoridades dominicanas.

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