Diario al Día | Santo Domingo, República Dominicana – Un ciudadano venezolano que llegó a Santo Domingo con la intención de emprender un negocio de jugos verdes junto a la madre de sus hijos enfrenta una nueva etapa tras la ruptura de su relación y el cierre del proyecto comercial que ambos habían iniciado.
La pareja desarrollaba un emprendimiento dedicado a la elaboración y distribución de bebidas saludables, elaboradas con vegetales y frutas.
Estas bebidas estaban dirigidas a hospitales, personas que seguían planes de alimentación y empresas, con la intención de promover productos saludables en el mercado dominicano.
Este proyecto se basaba en el trabajo conjunto y la colaboración entre ambos, quienes buscaban consolidar su negocio en República Dominicana.
Sin embargo, tras la separación, el negocio dejó de funcionar debido a que dependía del esfuerzo compartido, lo que afectó directamente la estabilidad económica y emocional del venezolano.
Además, el hombre tuvo que abandonar la vivienda donde residía, ya que el apartamento estaba registrado a nombre de su expareja.
Ella le solicitó desalojar el lugar, lo que lo dejó sin un techo fijo en el país y enfrentando una situación de incertidumbre mientras buscaba alternativas para continuar su vida.
Durante este periodo, el venezolano reconoció que comenzó a consumir bebidas alcohólicas y a fumar, reflejando el impacto emocional que atravesaba tras la ruptura y los cambios en su vida.
Mientras tanto, sus hijos permanecen en Barquisimeto, Venezuela, bajo el cuidado de familiares, lo que añade una dimensión familiar compleja a su situación y aumenta la distancia emocional y física con sus hijos.
Consultado sobre la situación en Venezuela, el hombre expresó preocupación por la posibilidad de nuevos movimientos telúricos y manifestó su deseo de que no se repitan eventos que puedan afectar a la población.
Este comentario refleja la incertidumbre que vive respecto a su país de origen y la preocupación por la seguridad de sus seres queridos.
A pesar de las dificultades vividas, el venezolano aseguró que no guarda resentimientos hacia la madre de sus hijos y le desea bienestar.
También mencionó que, desde la separación, se ha encontrado con ella en la calle en tres o cuatro ocasiones, lo que considera parte del cierre de una etapa marcada por cambios profundos tanto en República Dominicana como en su vida personal.
Este caso no ha generado reportes adicionales por parte de las autoridades y se mantiene como un ejemplo de los retos personales y económicos que enfrentan los inmigrantes al establecerse en un nuevo país, especialmente cuando se combinan factores familiares y laborales.
La experiencia del venezolano pone en evidencia la importancia del apoyo mutuo en proyectos compartidos y cómo las rupturas personales pueden afectar no solo la vida emocional, sino también la estabilidad económica y habitacional.
Actualmente, el hombre continúa en búsqueda de nuevas oportunidades para reconstruir su vida en República Dominicana, mientras mantiene el vínculo familiar con sus hijos en Venezuela.
