Diario al Día | La Romana, República Dominicana – La Comisión Investigadora de Accidentes de Aviación (CIAA) ha divulgado nuevos detalles sobre el accidente del avión ejecutivo Gulfstream G-200 ocurrido el 7 de junio en el Aeropuerto Internacional de La Romana.

El incidente resultó en la pérdida de la vida de los dos pilotos estadounidenses que tripulaban la aeronave, identificados como Erick Javier Diago y Ruddy Ghazal. La aeronave, con matrícula N318JF y operada por Aibonito Aviation LLC, había despegado con destino a Austin, Texas, sin pasajeros ni carga peligrosa.

Según el informe preliminar de la CIAA, la emergencia comenzó minutos después del despegue cuando la tripulación reportó la pérdida del motor derecho. Los pilotos intentaron regresar al aeropuerto, pero la situación se complicó durante la maniobra.

Las comunicaciones registradas indican que a las 20:01 UTC solicitaron tiempo para controlar la aeronave y cinco minutos después transmitieron un mensaje señalando dificultades para mantener el control, antes de intentar un aterrizaje de emergencia por la pista 29.

El informe detalla que tras un primer intento fallido de aterrizaje por la pista 11, cuya causa aún se investiga, la tripulación sobrevoló la zona para consumir combustible debido al peso del avión. En el segundo intento, la aeronave tocó tierra pero se desvió hacia la izquierda, saliendo de la pista y recorriendo unos 700 metros sobre terreno de césped antes de detenerse.

Durante este desplazamiento colapsó el tren de aterrizaje principal y se desprendió el motor izquierdo, lo que provocó la ruptura de los tanques de combustible y un incendio que destruyó completamente la aeronave.

La CIAA aclaró que el informe es preliminar y no establece responsabilidades ni causas definitivas. El objetivo es prevenir futuros incidentes, conforme a los protocolos de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).

Entre los aspectos que continúan bajo investigación están la causa exacta de la falla del motor derecho, las razones para abortar el primer intento de aterrizaje, las dificultades para controlar el avión, el peso y balance de la aeronave, y el desempeño de los sistemas de vuelo.

Las cajas negras, que incluyen el grabador de datos de vuelo (FDR) y el de voces de cabina (CVR), ya fueron recuperadas y están siendo trasladadas a Estados Unidos para su análisis, bajo la supervisión de una comisión técnica encabezada por el general retirado Pedro Alberto Peña.

El caso sigue bajo la supervisión del Consejo de Capitanes, que solicitó la participación de la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB) para asegurar la independencia en la investigación.

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