Diario al Día| Cali, Colombia – El terremoto en Cali cambió el lunes 10 de agosto la vida de la familia Saavedra, cuando el edificio donde estaban cinco de sus miembros quedó reducido a escombros.
El movimiento de magnitud 7,4 ocurrió alrededor de las 7:30 de la mañana y afectó con fuerza a Cali y otras zonas del país, dejando numerosos edificios y viviendas con graves daños.
En el edificio María Elvira, ubicado en el barrio Cuarta de Legua, cerca de la tradicional calle 5, se encontraban las trillizas Saavedra Caicedo, de 23 años, junto con sus padres.
La familia intentó salir cuando comenzó el terremoto en Cali. Sin embargo, mientras bajaban por las escaleras, la estructura cedió y varias personas quedaron debajo de los restos del inmueble.
Entre las primeras noticias alentadoras estuvo el rescate de Ana María Saavedra Caicedo. Los equipos lograron encontrarla con vida entre las primeras capas de los escombros del edificio.
Ana María presentó varias lesiones y fue llevada a la Clínica Imbanaco. Desde allí consiguió comunicarse con familiares y confirmar que estaba con vida y recibía atención médica.
Sin embargo, las horas siguientes trajeron una noticia dolorosa. Allegados confirmaron que Sofía Saavedra Caicedo, otra de las trillizas, fue encontrada sin signos vitales.

Desde entonces, la atención de familiares y rescatistas se concentró en Isabela Saavedra Caicedo, la tercera hermana, cuyo paradero mantenía abierta la esperanza entre quienes esperaban afuera.
También continuaban sin ser localizados sus padres, Jairo Hernán Saavedra y Victoria “Vicky” Caicedo. Los equipos trabajaban para alcanzar la zona donde presumían que podían encontrarse.
Además, familiares señalaron que Diego Caicedo, tío de las jóvenes, también estaba en el apartamento cuando comenzó el movimiento que provocó el desplome de la estructura.
El terremoto en Cali dejó una escena especialmente compleja para los socorristas. Una enorme viga de concreto bloqueaba el acceso al sector donde se concentraban las labores de búsqueda.
Familiares aseguraron que durante la noche llegaron a escucharse voces bajo los escombros. Por ello, los equipos establecieron momentos de silencio para intentar detectar señales desde el interior.
La búsqueda se convirtió así en una carrera contra el tiempo. Cada pausa de las máquinas permitía escuchar con atención mientras los rescatistas avanzaban cuidadosamente entre concreto y materiales.

Ante las dificultades, familiares y vecinos solicitaron equipos especializados, plantas eléctricas, iluminación, herramientas de corte y otros recursos para mantener las labores durante la noche.
Los Bomberos de Cali y la Defensa Civil participaban en los trabajos, mientras allegados difundían llamados de solidaridad para conseguir maquinaria que facilitara el acceso a las áreas bloqueadas.
Daniel Saavedra, familiar de las jóvenes, explicó que habían tenido contacto con ellas un día antes. Después del terremoto en Cali, la familia pasó de aquella conversación cotidiana a una espera angustiante.
El caso de las trillizas resume parte del drama vivido por cientos de hogares. Una hermana logró salir con vida, otra fue encontrada sin signos vitales y la búsqueda de Isabela continuaba.
Mientras tanto, la magnitud de la emergencia crecía. Los balances difundidos por distintas autoridades presentaban cifras diferentes, aunque todos reflejaban una amplia afectación en varias regiones colombianas.

Cali figuraba entre las ciudades más golpeadas. Los reportes regionales mencionaban decenas de pérdidas humanas en la ciudad y otras comunidades del Valle del Cauca tras el movimiento.
Las consecuencias también alcanzaron municipios como El Cairo y Dagua. Autoridades reportaron numerosas viviendas afectadas, además de dificultades con energía, comunicaciones y servicios esenciales.
En El Águila y Argelia, los daños registrados en instalaciones sanitarias llevaron a habilitar espacios alternativos para mantener la atención de personas afectadas por la emergencia regional.
Para la familia Saavedra, sin embargo, todas las cifras quedaban en segundo plano. Su atención permanecía puesta en los trabajos realizados sobre los restos del edificio María Elvira.
El terremoto en Cali convirtió una mañana común en horas de incertidumbre para esta familia. Afuera del edificio, cada avance de los socorristas alimentaba la expectativa de recibir nuevas noticias.
La prioridad seguía siendo localizar a quienes permanecían desaparecidos. Rescatistas, familiares y vecinos mantenían la búsqueda mientras las horas transcurrían después del fuerte movimiento del lunes.
Así, el terremoto en Cali dejó en Cuarta de Legua una historia marcada por dos sentimientos opuestos: la esperanza nacida con el rescate de Ana María y el dolor que acompañó el hallazgo de Sofía.
