Diario al Día | La Vega, República Dominicana — La adolescente que había sido reportada como no localizada en Jima Abajo envió un mensaje directo en el que confiesa que se fue por hambre y carencia de afecto, y confirma que «se «casó, según la nueva información sobre el caso María Ester Gutiérrez.

En sus propias palabras, la joven de 14 años, próxima a cumplir 15, asegura estar tranquila y feliz, y solicita expresamente a su padre y a todas las personas que detengan las labores de búsqueda.

«Me fui porque tenía hambre y no tenía quién me diera amor«, escribió la menor, según el mensaje difundido por sus allegados, que también alude a un estado depresivo como factor determinante en su salida del hogar.

La noticia representa un giro total en el caso María Ester Gutiérrez, que mantenía en vilo a la comunidad de Don Luis, en el municipio Jima Abajo, desde el miércoles pasado cuando salió de su residencia.

El abuelo paterno, Luis Antonio Gutiérrez, había relatado que la dejó sentada cerca de la vivienda acompañada de un niño, y al regresar de una reunión comunitaria ya no la encontró.

En ese entonces, la familia difundió llamados para que cualquier persona con información confiable facilitara datos que permitieran dar con su paradero y favorecer su retorno.

Las autoridades, por su parte, realizaron levantamientos y revisaron registros de videovigilancia para reconstruir los movimientos posteriores a la salida de María Ester, ocurrida sobre las 5:20 de la tarde.

La investigación tomó otra dirección cuando un testigo ofreció información sobre una motocicleta que habría circulado por las inmediaciones con dos personas encapuchadas, y la joven habría abordado el vehículo.

El padre, Luis Manuel Gutiérrez, confirmó frente a instalaciones policiales que el testigo aseguró haber observado a la adolescente colocarse entre ambos ocupantes de la motocicleta.

Familiares también mencionaron una fotografía que, según el padre, mostraba aparentes lesiones en una de las manos de la adolescente, aunque ese detalle no fue confirmado oficialmente.

Las autoridades aún deben establecer las circunstancias exactas en que la menor dejó el entorno de su residencia y verificar la autenticidad del mensaje, aunque familiares lo han dado por cierto.

El caso María Ester Gutiérrez pasa ahora de ser una búsqueda desesperada a un escenario donde la voluntad de la joven parece ser la de iniciar una nueva vida lejos de su hogar, según su propio relato.

Los investigadores deberán esclarecer si existen terceras personas involucradas en su traslado o si la menor actuó por decisión propia, como ella misma lo asegura en el mensaje difundido.

La comunidad de Don Luis, que había organizado jornadas de búsqueda y vigilias, recibe con sorpresa las palabras de la adolescente, que contradicen todas las versiones previas sobre su paradero.

Con este giro inesperado, el caso María Ester Gutiérrez se convierte en un reflejo de las complejas realidades familiares y sociales que pueden llevar a una menor a tomar decisiones radicales sin medir las consecuencias.

¿Logrará la familia aceptar la decisión de María Ester y respetar su petición de no ser buscada, o prevalecerá la necesidad de confirmar personalmente que se encuentra a salvo y en un entorno seguro?

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