Diario al Día | Nueva York, Estados Unidos — Un accidente bicicleta eléctrica cobró la vida de un joven de 17 años este miércoles cerca del Ayuntamiento, en el Bajo Manhattan, reavivando el reclamo por regular estos vehículos.
El adolescente, identificado por la policía como Gabriel Nacato, conducía una motocicleta eléctrica de la marca Deepower cuando colisionó con una camioneta.
El hecho ocurrió cerca de las 8:55 de la mañana en la calle Center, a pocos pasos del Edificio Municipal y el Ayuntamiento de Nueva York.
Según el Departamento de Policía de Nueva York, Nacato y la conductora de una Chevy Tahoe negra circulaban en la misma dirección cuando se produjo el contacto.
Sonia Ariza, de 38 años, trabajaba cerca cuando escuchó un fuerte estruendo y vio a otro ciclista intentar auxiliar al joven lesionado.
«Desde el parque se veía el cuerpo y la gente gritaba», relató Ariza. «¡Era un niño! ¡Tenía 17 años! ¡Era un bebé!»
Otra testigo, identificada como Sandra, ofreció una versión distinta de lo ocurrido durante el accidente bicicleta eléctrica registrado esa mañana.
«Ella le dio el contacto, pero ella iba suave. Para mí ella no tuvo culpa. Yo vi bien lo que pasó. Él fue el que se metió», aseguró Sandra.
Este testimonio no ha sido contrastado con el reporte oficial de colisión, que el NYPD continúa recopilando sobre lo ocurrido esa mañana.
Nacato dejó de existir en el lugar del siniestro, pese a los esfuerzos por asistirlo, confirmaron las autoridades policiales presentes.
La conductora del Tahoe, de 40 años, permaneció en la escena y no fue acusada de inmediato, informó la policía neoyorquina.
La madre del joven, Norma Jami, expresó su dolor tras confirmarse la noticia a través de detectives del NYPD esa misma tarde.
«Me siento destrozada. Por ahora me quedo con los bonitos recuerdos de Gabriel. Que era un muchacho bueno», declaró Jami visiblemente afectada.
«No sé hasta ahora qué pasó con él. Es un país que no es mío, pero estoy muy agradecida por haber llegado aquí», añadió entre lágrimas.
Su hermana, Fernanda Ñacatos, lo recordó como un joven con metas claras y aspiraciones de superación personal en el país.
«Decía ‘yo quiero seguir estudiando, voy a salir adelante, voy a tener muchas cosas para poderles dar’. Así quiero que lo recuerden», relató Fernanda.
Sobre el asfalto quedaron esparcidas las flores que Gabriel llevaba para su novia, en el cumpleaños de la joven ese mismo día.
La ley del estado de Nueva York prohíbe circular con bicicletas de motores eléctricos superiores a 750 vatios en las calles de la ciudad.
La bicicleta de Nacato tenía un motor de 960 vatios y podía alcanzar hasta 48 kilómetros por hora, según confirmó la policía.
«A este joven de 17 años le vendieron algo que jamás debió haber comprado, y ahora está muerto», declaró Ben Furnas, de Transportation Alternatives.
«Necesitamos que el Fiscal General y el Ayuntamiento actúen de inmediato para poner fin a la venta de dispositivos ilegales de alta velocidad», añadió Furnas.
El defensor del pueblo, Jumaane Williams, señaló que la noticia «literalmente llegó a la puerta de muchos de nosotros, ya que trabajamos aquí».
El presidente del distrito de Manhattan, Brad Hoylman-Sigal, calificó lo sucedido como «una verdadera tragedia aquí, a las puertas del gobierno».
Este suceso llega después de otro accidente bicicleta eléctrica fatal en el puente Queensborough, ocurrido el 28 de mayo pasado en la ciudad.
En aquel episodio, Francis Delvalle, de 39 años, perdió el control de un patinete eléctrico ilegal y colisionó con el ciclista Dmytro Stechenko.
Ambos hombres fueron trasladados de urgencia al Hospital New York-Presbyterian de Queens, donde finalmente fallecieron a causa de sus lesiones.
Defensores del transporte impulsan la «Ley de Viaje Seguro, Viaje Correcto», que prohibiría vender bicicletas capaces de superar los 32 kilómetros por hora.
«Nos horroriza que una familia esté de luto hoy en Nueva York. Nadie debería tener que enterrar a su hijo», declaró Fabiola Mendieta-Cuapio, de Families for Safe Streets.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la falta de control sobre la venta de dispositivos eléctricos de alta velocidad. ¿Bastará esta nueva pérdida para impulsar cambios definitivos?
