Diario al Día | República Dominicana – Gustavo Montalvo presentó audios atribuidos a su expareja Astrid Rodríguez durante una entrevista en el programa Párate Ya, en medio de un conflicto por la custodia de su hija.

La disputa entre Montalvo y Rodríguez ha escalado tras denuncias públicas sobre la supuesta retención de la menor en territorio dominicano por parte del padre. Montalvo afirmó que el conflicto no se centra en la niña, sino en presuntas cuestiones de chantaje y dinero.

Durante la entrevista, Montalvo difundió fragmentos de audios que atribuyó a Rodríguez, en los que se escuchan exigencias económicas y referencias a patrocinadores. En uno de los segmentos, la voz atribuida a Rodríguez menciona que no tendría inconveniente en “hacer el ridículo” para ganar fama.

El exfuncionario aclaró que la disputa no está relacionada con expresiones públicas como “la niña lechuga”, sino con desacuerdos personales y económicos que se han intensificado en los últimos meses.

Otro fragmento de los audios sugiere la posibilidad de un “show mediático” si no se cumplen ciertas condiciones, lo que ha generado especulación en redes sociales. Además, se escuchan advertencias sobre posibles consecuencias judiciales y presiones públicas, con reclamos para que se cumplan acuerdos “sí o sí”.

La difusión de estos audios ha provocado un intenso debate en redes sociales, donde usuarios cuestionan la veracidad del material y la naturaleza del conflicto entre ambas partes.

Expertos legales consultados señalan que la exposición mediática de comunicaciones privadas puede complicar los procesos de custodia entre padres separados, especialmente cuando involucra figuras públicas.

Hasta el momento, no se han emitido decisiones oficiales sobre los señalamientos presentados en la entrevista. La controversia continúa atrayendo la atención de medios locales y usuarios digitales.

Analistas indican que este caso podría sentar un precedente en la cobertura de disputas familiares y el uso de audios privados como evidencia pública en la República Dominicana.

El debate sigue activo en redes, con opiniones divididas sobre la ética de difundir comunicaciones privadas y el impacto de los conflictos personales y económicos entre figuras públicas.

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