Constanza llora la partida de Bladimir Quezada Suriel

Diario al Día | Constanza, República Dominicana - Bladimir Enmanuel Quezada Suriel, joven profesional de 25 años e hijo del magistrado Fernando Quezada García, falleció el pasado jueves en la residencia familiar ubicada en Santo Domingo.
La noticia sacudió con profundo pesar a la comunidad de Constanza, municipio donde la familia mantiene fuertes vínculos sociales, afectivos y profesionales desde hace años.
Fue su propio padre quien descubrió la situación durante las primeras horas de la mañana, al acudir a despertarlo para que iniciara sus actividades laborales habituales y notar que no respondía.
Fernando Quezada García se desempeña como procurador general de la Corte de Apelación y encargado de la unidad de desarrollo legislativo y regulatorio de la Procuraduría General de la República.
La pérdida de Bladimir Quezada Suriel tomó por sorpresa a quienes lo conocían, pues se trataba de un joven con una trayectoria académica y profesional que proyectaba compromiso y dedicación.
Había completado estudios de maestría en el área de administración, formación que reflejaba, según personas cercanas, su disciplina y su sentido de responsabilidad ante cada proyecto que emprendía.
Familiares y amigos destacaron además la educación recibida en su entorno familiar y la forma en que esos valores se expresaban en su trato cotidiano con quienes lo rodeaban.
"Era un joven responsable, dedicado y muy querido", expresaron allegados que prefirieron no ser identificados, pero que no dudaron en acercarse a la familia para ofrecer su acompañamiento.
Desde que la noticia comenzó a circular en las primeras horas del jueves, las muestras de solidaridad no se detuvieron. Distintos sectores de Constanza se sumaron al duelo de la familia Quezada Suriel.
Los restos de Bladimir Quezada Suriel serán trasladados hacia Constanza, donde se realizará el velatorio y, posteriormente, la sepultura en el municipio cibaeño que lo vio crecer.
Su partida deja un silencio difícil de llenar entre quienes compartieron con él espacios de vida, estudio y trabajo. A sus 25 años, tenía por delante un camino que la comunidad entera lamentaba ver interrumpido.
Constanza, acostumbrada a celebrar los logros de sus hijos, despide esta vez a uno de ellos con la tristeza de quien sabe que ciertas ausencias no encuentran consuelo fácil.
