Diario al Día | San Cristóbal, República Dominicana – Dominga Mercedes acudió a una redacción en la capital para denunciar una situación que afecta su seguridad desde 2010. La mujer asegura que ha sido víctima de amenazas y episodios de tensión constantes.
Según su relato, los incidentes incluyen amenazas verbales, persecuciones y momentos de alta tensión que se repiten con frecuencia. A pesar de múltiples denuncias presentadas ante las autoridades judiciales, no ha recibido una respuesta efectiva ni solución definitiva.
La denuncia más reciente fue presentada en abril de este año, pero el proceso legal no ha avanzado significativamente.
Dominga describe un patrón en el que los conflictos parecen calmarse temporalmente para luego reanudarse, manteniendo un ambiente de incertidumbre y preocupación constante.
La mujer identifica como responsable a una familiar cercana, con quien convive en el mismo inmueble ubicado en el sector Los Cacaos de Hatillo, en San Cristóbal.
Esta cercanía física dificulta la convivencia y aumenta la tensión diaria entre ambas partes.
Dominga relata que ha recibido amenazas reiteradas con objetos cortantes y que en ocasiones la intimidación ha incluido la exhibición de un arma.
Estos episodios la han obligado a abandonar su vivienda en varias ocasiones por temor a su seguridad y la de sus allegados.
Además, señala que la persona señalada presenta conductas agresivas y presuntamente consume sustancias, lo que podría influir en el comportamiento conflictivo denunciado. Los encuentros incluyen insultos frecuentes y actitudes agresivas que agravan la situación.
En cuanto a la respuesta institucional, Dominga critica la falta de medidas concretas para protegerla. Indica que en varias ocasiones le han propuesto procesos de conciliación que no han resultado efectivos ni duraderos.
Asegura que sus expedientes judiciales no han prosperado y que no se han tomado acciones que garanticen su seguridad. El caso fue atendido inicialmente por una magistrada, pero no se logró una resolución clara ni definitiva.
Vecinos del sector han sido testigos indirectos de algunos episodios, aunque el conflicto se mantiene en el ámbito familiar y privado. La comunidad conoce parte de la situación, reflejando la tensión que trasciende el entorno doméstico.
Ante este panorama, Dominga Mercedes solicita que las autoridades implementen medidas que garanticen su seguridad y evalúen alternativas legales más firmes.
Destaca la importancia de que la persona señalada no continúe residiendo en el mismo inmueble, ya que esta convivencia incrementa el riesgo y la tensión.
Este caso plantea interrogantes sobre la eficacia de los mecanismos de protección disponibles para prevenir la escalada de conflictos familiares que pueden poner en riesgo la integridad de las personas involucradas.
Dominga insiste en su llamado para obtener una respuesta que le permita recuperar la tranquilidad tras años de incertidumbre y tensión constante.
