Diario al Día| Albany, Estados Unidos – Jessica Bowie, de 35 años, fue detenida esta semana por el FBI tras una investigación sobre un presunto plan contra el Capitolio estatal.
Las autoridades federales sostienen que la mujer llevaba varias semanas observando el edificio de Albany y estudiando sus alrededores antes de que agentes intervinieran.
El caso salió a la luz el jueves, cuando funcionarios federales ofrecieron detalles de la investigación y explicaron que Bowie estaba bajo vigilancia desde hacía cinco semanas.
Según la denuncia federal, Jessica Bowie comenzó a discutir sus intenciones en julio con personas que ella consideraba colaboradores, pero que cooperaban con el FBI.

Los investigadores aseguran que la sospechosa compartió fotografías del centro de Albany y señaló específicamente el Capitolio del Estado de Nueva York como objetivo.
Además, habría recorrido diferentes puntos cercanos al complejo gubernamental para obtener imágenes y conocer mejor los accesos y movimientos habituales alrededor del edificio.
Y si su plan tenía éxito, Bowie le dijo a un informante el 5 de agosto que podría regresar a los Estados Unidos para planear más ataques, como «la Nochevieja en Times Square» y «todo tipo de cosas buenas que se podrían hacer en el futuro», según la denuncia.
La investigación tomó otro rumbo el 5 de agosto de 2026, cuando Bowie acudió a una tienda Home Depot y adquirió distintos artículos que llamaron la atención federal.

Imágenes divulgadas por las autoridades muestran a Jessica Bowie dentro del establecimiento mientras realizaba esas compras vestida con una prenda que cubría gran parte de su cuerpo.
Los documentos judiciales indican que la mujer pretendía ocultar un dispositivo dentro de una bolsa utilizada para entregas de comida, buscando pasar inadvertida cerca del Capitolio.
Sin embargo, los objetos que finalmente recibió durante un encuentro con colaboradores del FBI habían sido previamente neutralizados y no representaban un peligro para el público.
La operación permitió a los investigadores seguir de cerca los movimientos de Jessica Bowie mientras recopilaban conversaciones, fotografías y otros elementos para sustentar el caso.

De acuerdo con el FBI, Bowie también manifestó interés en abandonar Estados Unidos después de ejecutar su plan y mencionó a Siria como posible destino posterior.
Las autoridades aseguran que sus conversaciones también incluyeron referencias a otros lugares emblemáticos del país, aunque esos comentarios no llegaron a convertirse en acciones.
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores fue el cambio personal descrito por la propia mujer durante una conversación registrada antes de su detención.

Jessica Bowie recordó que cuando tenía unos diez años era una niña que ondeaba la bandera estadounidense después de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001.
Años después, según las autoridades, su visión había cambiado de forma radical. Funcionarios federales creen que ese proceso ocurrió principalmente mediante contenidos encontrados en internet.
Bowie se convirtió al islam hace unos cinco años y utilizaba el nombre Aisha Saif. Las autoridades remarcaron que investigan conductas individuales y no una comunidad religiosa.
El FBI afirma que Jessica Bowie administró varios perfiles en redes sociales donde difundía mensajes contra Estados Unidos. Algunas cuentas habrían sido suspendidas por las plataformas.

La denuncia también señala que había grabado una declaración de lealtad a ISIS, elemento que los investigadores incorporaron a las evidencias presentadas ante la justicia federal.
El miércoles, Bowie se reunió con personas que creía vinculadas a su proyecto. En realidad, esas personas colaboraban directamente con las autoridades durante la operación federal.
Poco después del encuentro, agentes detuvieron a Jessica Bowie cerca de un restaurante McDonald’s ubicado a poca distancia del Capitolio, sin que se produjera peligro para terceros.
Durante una conversación posterior con investigadores, Bowie habría reconocido que conocía las posibles consecuencias legales y que había consultado previamente las penas federales.
Craig L. Tremaroli, responsable de la oficina del FBI en Albany, explicó que el caso mostraba una intención sostenida y no únicamente comentarios aislados en internet.

Por su parte, el primer fiscal federal adjunto John A. Sarcone III indicó que las autoridades consideran que la mujer experimentó un proceso de radicalización en línea.
Jessica Bowie permanece ahora bajo el proceso judicial federal, mientras los investigadores revisan comunicaciones digitales y otros materiales recopilados durante las últimas semanas.
La gobernadora Kathy Hochul agradeció la intervención del FBI y de las agencias participantes, al tiempo que aseguró que actualmente no existe una amenaza inmediata.
Hochul recordó que Nueva York reforzó este año la seguridad del Capitolio y otras instalaciones estatales debido al aumento de amenazas dirigidas contra funcionarios públicos.

El caso de Jessica Bowie mantiene la atención sobre la radicalización digital y sobre la capacidad de las autoridades para detectar señales antes de que una intención avance más lejos.
La investigación continuará ahora en los tribunales, donde deberán evaluarse las pruebas reunidas por el FBI y determinarse la responsabilidad de Bowie bajo las leyes federales.
