Largas filas TSA en JFK, LaGuardia y Newark por cierre parcial

Viajar desde JFK, LaGuardia o Newark exige hoy más paciencia que hace apenas unas semanas. La falta de personal en los filtros de seguridad mantiene filas cambiantes y obliga a muchos pasajeros a salir con más margen del habitual.

El sistema aeroportuario del área de Nueva York atraviesa días de tensión silenciosa, marcados por tiempos de espera que no siempre lucen extremos, pero sí impredecibles.

Detrás de esa presión aparece el cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional, que dejó a miles de trabajadores federales operando sin recibir su pago completo.

 

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Entre ellos están los agentes de la TSA, pieza clave en los controles de seguridad que cada día mueven a millones de pasajeros en terminales nacionales e internacionales.

Horas más tarde, esa falta de personal termina sintiéndose donde más molesta: en la fila, en la pantalla de salidas y en la ansiedad previa al embarque.

Según el reporte compartido, más de 61,000 empleados del DHS están afectados por el estancamiento presupuestario, mientras cientos de agentes de seguridad ya dejaron sus puestos.

En Nueva York, el panorama todavía no llega al peor nivel visto en otros estados, pero la presión ya es visible en tres aeropuertos decisivos.

JFK y LaGuardia registran esperas que rondan entre 40 y 50 minutos en los filtros, mientras Newark se mueve cerca de los 30 minutos.

A simple vista, la diferencia puede parecer manejable, sobre todo frente a otros aeropuertos donde los retrasos superan ampliamente una hora en ciertos momentos.

El contexto ayuda a entender por qué tantos viajeros sienten que el proceso cambió incluso cuando su terminal no luce completamente desbordada o fuera de control.

El problema no es solo cuánto tarda una fila, sino lo rápido que puede cambiar cuando falta personal y coinciden varios vuelos en horas pico.

Mientras Nueva York intenta sostener cierta estabilidad, otras terminales del país enfrentan jornadas mucho más pesadas, con márgenes que alteran conexiones y planes familiares.

Houston, por ejemplo, ha reportado tiempos de espera muy altos, y Atlanta sigue mostrando variaciones amplias según la hora del día y el flujo de pasajeros.

El caos reina en la mayoría de los aeropuertos internacionales de EE.UU. ante los tiempos de espera en los controles de seguridad. Crédito: David J. Phillip | AP

Lo que siguió sorprendió a varios fue que muchos usuarios ni siquiera sabían que el cierre parcial seguía activo, aunque ya lo estaban padeciendo.

En la práctica, el efecto se nota en procesos más lentos, personal bajo presión y una experiencia de viaje menos predecible para quienes salen de la región.

También crecieron las advertencias de sindicatos y aerolíneas, que reclaman una salida política antes de que la operación diaria siga perdiendo personal y margen de respuesta.

Para quienes siguen este tema, la recomendación más repetida es clara: llegar al aeropuerto con al menos tres horas de anticipación sigue siendo la apuesta más segura.

Revisar los tiempos en línea antes de salir, usar MyTSA y aprovechar accesos rápidos como TSA PreCheck o CLEAR puede marcar una diferencia importante.

Por ahora, JFK, LaGuardia y Newark continúan funcionando, pero el mensaje para los viajeros es simple: en medio de esta presión, improvisar cuesta caro.

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Osvaldo Santos

Mi nombre es Osvaldo Santos, latino de origen dominicano. Nací en Tenares, provincia Hermanas Mirabal y emigré a los Estados Unidos en 1992, país donde he residido de manera permanente desde entonces. Mi formación, tanto académica como personal, se desarrolló dentro del sistema educativo estadounidense, lo que me permitió integrarme plenamente a la cultura, normas y oportunidades del país desde una edad temprana. Desde middle school hasta high school participé activamente en ligas deportivas organizadas, desarrollando una relación directa con el deporte competitivo, especialmente con el béisbol y el baloncesto. Esta experiencia no fue solo recreativa: me permitió comprender desde adentro la disciplina, la preparación física, la estrategia, la psicología del atleta y la estructura real del deporte juvenil y escolar en los Estados Unidos. Con el paso de los años, esa vivencia evolucionó en un conocimiento profundo del deporte desde la perspectiva del jugador, el espectador informado y el analista, lo que hoy me permite explicar reglas, tácticas, desarrollo de talento, cultura deportiva y oportunidades reales para jóvenes atletas, especialmente dentro de la comunidad latina. En el año 2002 ingresé al U.S. Navy, una de las etapas más determinantes de mi vida. El servicio militar me formó en: • Administración del dinero • Control de gastos • Manejo de presupuestos • Planificación financiera • Disciplina y responsabilidad económica Como muchos jóvenes, también viví errores financieros reales, particularmente con tarjetas de crédito y deudas, lo que me llevó a educarme a profundidad en finanzas personales, crédito, consumo responsable y estabilidad financiera familiar. Mi conocimiento no es teórico: está basado en errores corregidos, decisiones reales y resultados comprobables. Gracias a esto, he ayudado por años a familiares, amigos y personas cercanas a: • Salir de deudas • Reparar su crédito • Organizar presupuestos • Tomar mejores decisiones financieras • Evitar errores costosos Esto me convierte en un educador financiero práctico, que enseña desde la experiencia vivida, no desde la teoría. A lo largo de los años, también me he convertido en un referente comunitario en temas de inmigración, apoyando a familiares y conocidos con: • Formularios migratorios • Procesos básicos • Documentación • Revisión y orientación educative Ante los altos costos legales, me formé de manera autodidacta estudiando fuentes oficiales, guías gubernamentales y documentación pública, siempre actuando de forma ética, responsable y educativa. Esto me permitió ayudar a otros a entender sus procesos, evitar errores y avanzar con mayor seguridad, especialmente dentro de la comunidad latina. Hoy comparto contenido enfocado en: • Finanzas personales • Deportes • Inmigración Con un enfoque claro, honesto, práctico y accesible, dirigido principalmente a la comunidad latina en Estados Unidos. Mi misión es informar, educar y empoderar, basándome en: • Experiencia real • Años de aprendizaje continuo • Resultados prácticos • Vocación de servicio No enseño desde la teoría, enseño desde la vida real.

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