Diario al Día| Curazao – Una mujer conocida como Nina, “La chica de la mafia”, relató durante una entrevista cómo pasó de una infancia marcada por el abandono familiar a involucrarse en organizaciones dedicadas al narcotráfico internacional.

La protagonista del libro “La chica de la mafia: Dentro del cartel de las Antillas” compartió detalles de su trayectoria, sus condenas en los Países Bajos y los contactos que, según su testimonio, le permitieron acercarse a figuras de gran poder económico dentro de ese mundo.

Su llegada al narcotráfico y las conexiones internacionales

Nina explicó que nació en Curazao y creció bajo el cuidado de una familia distinta a la suya. A los 12 años fue trasladada a Holanda, donde afirmó haber sufrido maltratos que la llevaron a abandonar el hogar materno durante su adolescencia.

Según contó, comenzó a ejercer la prostitución a los 16 años y, dos años después, durante un viaje hacia Curazao, conoció al hombre que posteriormente sería el padre de su hija.

La entrevistada aseguró que ese encuentro marcó el comienzo de su participación en el narcotráfico. Inicialmente realizó transportes de drogas entre territorios del Caribe y Europa, hasta que decidió involucrarse en la organización de nuevos envíos.

República Dominicana también fue mencionada durante la conversación, cuando los entrevistadores abordaron las rutas utilizadas para transportar sustancias ilícitas. Sin embargo, el fragmento disponible no permite confirmar una operación específica realizada por ella desde territorio dominicano.

La condena que cambió su trayectoria

Nina relató que las autoridades neerlandesas descubrieron una operación después de detener a uno de los viajeros vinculados con un envío. Posteriormente, ella y su pareja fueron procesados judicialmente.

De acuerdo con su versión, recibió una condena de dos años de prisión, mientras que el padre de su hija fue sentenciado a cinco años. También contó que dio a luz mientras permanecía encarcelada.

Durante una salida temporal de prisión conoció, mediante una intermediaria, a un hombre al que describió como uno de los narcotraficantes más poderosos con los que había tenido contacto.

El encuentro ocurrió en Rotterdam, Países Bajos, donde, según su relato, el hombre era propietario de una discoteca y disponía de importantes recursos económicos.

Nina sostuvo que el individuo conoció sus antecedentes y decidió incorporarla a sus actividades. Su primera tarea, aseguró, consistió en guardar tres cajas de armas en una propiedad que él mismo le había facilitado.

También afirmó que ese hombre enfrentó una sanción económica de aproximadamente 2.6 millones impuesta por las autoridades neerlandesas, aunque en el fragmento consultado no se identifica su nombre ni se aporta documentación judicial que permita corroborar la cifra.

Lo que se conoce sobre sus declaraciones relacionadas con República Dominicana

La entrevista incluye una referencia a República Dominicana dentro de una conversación sobre las rutas del narcotráfico internacional, pero no contiene, en el fragmento disponible, una acusación identificable contra un político dominicano.

Por esa razón, no es posible establecer a partir de estas declaraciones quién habría traicionado a Nina, si existió una entrega a terceros o qué participación habría tenido alguna figura política del país.

Hansel García le preguntó cuál fue su relación con República Dominicana.

«Uno hace cosas malas, pero en esa vida, nada puedes esconder. Vinimos a República Dominicana para prestarte tres millones de pesos dominicanos y cien mil dólares, y tú sabías que ese dinero, tú nos prometiste que lo ibas a meter en tu vaina de político, y nos ibas a lavar esa plata y nos lo ibas a devolverlo limpio», reveló ella en un fragmento de la entrevista.

«Nosotros siempre te decía que cuando la justicia nos persigue, donde venimos es República Dominicana porque ese es el país libre donde los criminales pueden hacer y vivir como les dé la gana«, reveló la mujer.

Hansel García también le preguntó si esa persona tuvo éxito como político, a lo cual ella respondió: «Sí. Y no nos pagó. Cuando yo caí presa y estaba en la dirección, yo contaba contigo de que me iba a sacar», respondió la entrevistada, asegurando que esa persona es de nacionalidad dominicana.

Cuando le preguntó nuevamente Hansel García sobre si ella le había perdonado dicha deuda, ella solo respondió que «lo dejé en manos de Dios«.

«Esa persona con la cual me vendiste lo mataron, porque él era un alto en la dirección de control de drogas y me dejaron nueve años presa», dijo la Nina.

La mujer continuó ofreciendo testimonios y describiendo sus primeras responsabilidades dentro de la organización dirigida por el narcotraficante que conoció en Rotterdam.

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