Diario al Día| Nueva York, Estados Unidos – Juan Cornelio Diaz, de 38 años, era un agente federal de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) y fue identificado como el hombre que presuntamente le quitó la vida a Andrea Cantarini, una enfermera de 37 años, antes de quitarse la vida en el Bronx. El hecho ocurrió la noche del martes 3 de noviembre de 2026.

«Se acabó para ella» fue una de las frases atribuidas a Diaz durante el episodio, según fuentes conocedoras de la investigación citadas por amNewYork. El padre de Andrea también reveló lo que el hombre presuntamente le dijo después del primer disparo.

Pero las nuevas declaraciones revelan algo especialmente importante: Andrea había conseguido escapar de una amenaza con pistola esa misma mañana, mientras su hija de seis años lloraba y gritaba fuera de una habitación.

Su madre y dos compañeras de trabajo le suplicaron que no regresara a la vivienda. Sin embargo, horas después, Andrea volvió creyendo que su pareja estaba trabajando.

Victima
Victima

Estos detalles fueron revelados por Rudy Cantarini, padre de Andrea y expolicía de Nueva York, durante una entrevista publicada el miércoles 4 de noviembre por New York Post.

Era un agente federal destinado al aeropuerto JFK

Juan Cornelio Diaz trabajaba para la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos y estaba destinado al aeropuerto internacional John F. Kennedy, según la información publicada por New York Post.

La CBP confirmó al periódico que tenía conocimiento de un aparente homicidio seguido de suicidio relacionado con uno de sus funcionarios de la oficina de Nueva York.

La agencia también informó que colaboraba con la investigación policial, aunque no precisó si el arma recuperada en la vivienda pertenecía al equipo oficial del funcionario.

Andrea y Diaz mantenían una relación sentimental desde hacía aproximadamente diez años y tenían una hija de seis años.

Según el padre, Andrea había decidido terminar la relación y su pareja no aceptaba aquella decisión.

«Ella simplemente ya no quería estar en una relación con ese hombre y él no podía aceptarlo», aseguró Rudy.

Lo que pasó el martes por la mañana: Andrea escapó de una primera amenaza con pistola

La revelación más importante sobre las horas anteriores a la tragedia es que Andrea ya había sido amenazada con una pistola durante la mañana del martes 3 de noviembre.

Victima
Victima

Según su padre, ese día se produjo una situación de conflicto entre Andrea y Diaz dentro del apartamento donde vivían con su hija pequeña.

Rudy aseguró que el hombre encerró a Andrea dentro de una habitación y comenzó a amenazarla con un arma de fuego.

La niña de seis años permanecía al otro lado de la puerta, llorando y gritando, mientras su madre estaba dentro con el hombre armado.

«Diaz cerró la puerta con mi hija dentro, apuntándole con una pistola, mientras su hija estaba fuera de la habitación, gritando y llorando», relató Rudy a New York Post.

Padre de la victima con el victimario
Padre de la victima con el victimario

Andrea consiguió salir de aquella situación y posteriormente llevó a su hija a casa de su padre, antes de acudir a trabajar como enfermera al hospital St. Barnabas.

Sin embargo, lo sucedido durante la mañana había preocupado profundamente a las personas cercanas a ella.

Su madre y dos compañeras de trabajo, a quienes consideraba sus mejores amigas, le pidieron insistentemente que no regresara al apartamento.

«Su madre le rogó que no volviera a casa. Dos compañeras de trabajo, sus mejores amigas, le rogaron que no regresara porque lo que había sucedido esa mañana era irracional», explicó Rudy.

El padre aseguró que se encontraba trabajando cuando ocurrió aquella primera amenaza y que desconocía la gravedad de lo sucedido.

«No sabía lo que había pasado por la mañana. Ojalá lo hubiera sabido, porque entonces habría llamado a la policía», manifestó.

También expresó su preocupación por el comportamiento que describió en su testimonio.

«Estás amenazando a mi hija con una pistola. Eso está muy lejos de ser normal», declaró.

Este primer episodio se conoce por las declaraciones familiares y todavía no ha sido corroborado públicamente mediante un informe policial independiente.

Andrea regresó esa noche creyendo que Diaz estaba trabajando

Después de terminar su jornada laboral, Andrea decidió regresar a la vivienda para recoger algunas pertenencias personales.

Según su padre, la enfermera pensaba que Diaz se encontraba trabajando y que podría entrar y salir del apartamento sin encontrarse con él.

Pero cuando llegó, descubrió que el hombre permanecía dentro de la vivienda.

Victimario y victima
Victimario y victima

Rudy aseguró que Diaz la retuvo en una habitación y no le permitió marcharse.

El padre describió aquella situación como una emboscada y explicó que Andrea consiguió comunicarse con él para pedir ayuda.

La llamada comenzó aproximadamente a las 8:47 de la noche del martes 3 de noviembre, según el horario que Rudy proporcionó durante su entrevista.

Los 14 minutos durante los cuales Andrea suplicó por su vida

Rudy Cantarini relató que su hija lo llamó desesperada mientras su pareja la amenazaba con una pistola.

Padre de la victima
Padre de la victima

«Me va a matar, me está apuntando con una pistola a la cabeza», recordó que le dijo Andrea.

El padre explicó que permaneció aproximadamente 14 minutos al teléfono mientras intentaba convencer al hombre de que la dejara marcharse.

«Estuve hablando con ella por teléfono durante 14 minutos. Me estaba suplicando por su vida», declaró a New York Post.

También recordó los gritos que escuchó durante aquella conversación.

«Me estaba suplicando por su vida. Me llamó gritando: “Me va a matar. Me va a matar”», manifestó.

Rudy intentó intervenir directamente, dirigiéndose a Diaz para pedirle que no le hiciera daño a Andrea.

«Por favor, no lo hagas, no la mates, Juan. Todavía no es demasiado tarde, Juan. Simplemente déjala ir. Todavía no es demasiado tarde. Déjala ir», recordó haberle suplicado.

Según su testimonio, Andrea también intentaba convencer al hombre de que la dejara salir.

«Los dos lo intentamos y le suplicamos que la dejara marchar. Pero él simplemente no nos escuchaba», expresó.

El padre también consiguió alertar a los servicios de emergencia mientras intentaba proteger a su hija a distancia, de acuerdo con las informaciones publicadas anteriormente sobre el caso.

«Se acabó para ella»: las palabras atribuidas a Diaz

Uno de los detalles más importantes del seguimiento corresponde a las expresiones que Diaz habría pronunciado durante los últimos momentos de Andrea.

Fuentes conocedoras de la investigación citadas por amNewYork atribuyeron al hombre la frase «Se acabó para ella», traducida del inglés «It’s over for her».

Por otra parte, Rudy Cantarini reveló a New York Post lo que asegura haber escuchado después del primer disparo.

«Ella ya no está, Rudy», fueron las palabras que el padre atribuyó directamente a Diaz.

La frase corresponde a la expresión original en inglés «She’s gone, Rudy», reproducida por el periódico.

Rudy recordó que había intentado convencerlo repetidamente de que permitiera salir a Andrea, pero sus súplicas no consiguieron detenerlo.

«Y él la mató. Y después se suicidó», expresó al describir lo sucedido.

El padre también explicó que aquellos minutos continúan presentes en sus recuerdos.

«Esos 14 minutos se siguen repitiendo una y otra vez en mi cabeza», declaró.

«Tengo que vivir con esto el resto de mi vida. Ella era la niña de mis ojos», añadió.

Hasta el momento no se ha divulgado una grabación autenticada que permita establecer la secuencia exacta de las expresiones atribuidas a Diaz.

Vecinos revelan lo que escucharon y observaron días antes

Las declaraciones de residentes del complejo de Riverdale también aportaron información sobre las semanas y días anteriores a la muerte de Andrea.

Karla Evangelista, una vecina entrevistada por News 12, explicó que Andrea y Diaz se habían mudado aproximadamente un mes antes a un apartamento más amplio dentro del mismo complejo residencial.

La residente recordó que ambos se comportaban de manera amable con las personas del edificio, pero también mencionó haber observado a Andrea aparentemente triste en algunas ocasiones.

Según su testimonio, la enfermera permanecía a veces sentada fuera del edificio y parecía atravesar momentos difíciles.

Otros residentes también señalaron que Andrea parecía angustiada recientemente, aunque esas observaciones no permiten determinar qué estaba ocurriendo en su vida privada.

Otra vecina, identificada como Kaela, declaró a News 12 que durante la noche de la tragedia escuchó dos sonidos rápidos y posteriormente otro después de una pausa.

También aseguró que había escuchado gritos procedentes de un apartamento durante una noche anterior.

Una publicación posterior de International Business Times UK señaló que Kaela y su compañera de vivienda habían escuchado una discusión durante aquella semana y considerado llamar a la policía.

Ese último detalle no aparece confirmado en la versión escrita de News 12 consultada. Tampoco se ha establecido que los gritos correspondieran a Andrea o que ocurrieran exactamente dos días antes.

La amenaza con pistola descrita por Rudy sí corresponde específicamente a la mañana del martes 3 de noviembre, horas antes de la muerte de su hija.

Andrea había luchado por convertirse en enfermera mientras criaba a su hija

Una publicación de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), fechada el 16 de mayo de 2025, permite conocer otros aspectos de la trayectoria personal y profesional de Andrea Cantarini.

La joven madre estudió enfermería en Bronx Community College mientras trabajaba a tiempo parcial y cuidaba de su hija pequeña.

Durante aquella etapa también trabajaba en el área de salud mental de un hospital psiquiátrico.

En una entrevista universitaria explicó que el apoyo del centro infantil de la institución había sido fundamental para continuar sus estudios y atender sus responsabilidades familiares.

También manifestó que esperaba presentarse al examen nacional de licencia de enfermería durante el verano de 2025.

Posteriormente trabajó como enfermera en el hospital St. Barnabas, según la información proporcionada por su padre.

Rudy recordó que Andrea había crecido en Staten Island y era una de cinco hermanos.

«Era una mujer hermosa por dentro y por fuera», expresó al describirla.

También destacó su dedicación a la maternidad.

«Era una gran madre, una gran madre. Era una muchacha maravillosa, muy familiar», manifestó.

Su padre era un policía retirado de Nueva York

Otro dato conocido durante el seguimiento es que Rudy Cantarini había pertenecido al Departamento de Policía de Nueva York antes de retirarse.

Durante su trayectoria profesional había conocido situaciones de violencia doméstica, una experiencia que recordó al hablar sobre la muerte de su hija.

«He visto esto tantas veces, ¿sabes?, en el departamento de policía, pero ahora estoy del otro lado», expresó.

Rudy también aseguró que desconocía problemas anteriores de salud mental de Diaz y que no había sabido lo ocurrido durante la mañana hasta después de aquel episodio.

Según su relato, Andrea había decidido terminar la relación sentimental, pero el hombre no aceptaba esa decisión.

Las autoridades todavía no han divulgado una conclusión definitiva sobre el motivo del hecho.

La Policía de Nueva York continúa investigando

Andrea Cantarini y Juan Cornelio Diaz fueron encontrados muertos dentro del apartamento ubicado en el 3950 de Blackstone Avenue, en Riverdale, el Bronx.

Según información policial publicada por amNewYork, ambos fueron localizados en un dormitorio de la vivienda, situada en el quinto piso del edificio.

Los agentes recuperaron un arma de fuego en el lugar. La principal hipótesis investigativa es que Diaz disparó contra Andrea y posteriormente se quitó la vida.

La pareja dejó una hija de seis años que, según su abuelo, había sido llevada con familiares antes de los acontecimientos de aquella noche.

La NYPD mantiene abierta la investigación sobre lo ocurrido el 3 de noviembre de 2026, mientras siguen pendientes de esclarecimiento la secuencia exacta de los disparos, la procedencia del arma y otros detalles de las pruebas forenses.

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