Diario al Día | San Francisco de Macorís, República Dominicana — Una familia denunció públicamente las intimidaciones en Naranjo Dulce que, según relatan, han vivido durante años por parte de su propio hijo de 46 años.

Agustina Germán, también identificada como Agustina Ten Almanzar, acudió junto a su esposo Pascual Ten Abreu a un destacamento policial para exponer su situación.

El hijo de ambos, referido como Sandy Candelario o Sandy Anderly Ten según las distintas versiones recogidas, es señalado como el origen de la crisis familiar.

Según el relato de la madre, todo ocurrió en el sector Naranjo Dulce, cerca de la escuela nueva de esa comunidad de San Francisco de Macorís.

La mujer explicó que notó una actitud sospechosa en su hijo mientras este revisaba un saco de ropa dentro de la vivienda familiar.

Al inspeccionar el lugar, encontró un objeto de fuego de fabricación casera, conocido popularmente como «chilena», oculto entre las pertenencias del hombre.

La denunciante manifestó que su hijo advirtió que «algo iba a pasar» en la casa, además de lanzar advertencias sobre un posible desenlace fatal.

«Él le dijo a la hija mía, la que falleció, la muchachita: yo estoy loco porque mami y papi fallezcan, para yo vender la casa«, declaró Agustina con evidente angustia.

La madre también relató el chantaje que enfrenta cuando plantea la posibilidad de vender la propiedad familiar ante la insistencia de su hijo.

«Él me dice que si yo lo saco de allá de la casa, que él va al punto y busca» un artefacto de fuego corto, reveló la mujer durante su testimonio.

Agustina detalló además el desgaste emocional que le provoca la convivencia diaria con su hijo dentro de la misma vivienda.

«Yo no duermo porque él se levanta hasta veinte veces a abrir la nevera… no me deja dormir, yo no tengo tranquilidad con ese hombre«, confesó la madre.

Según los padres, el comportamiento de Sandy está vinculado al consumo de sustancias ilícitas, hábito que, afirman, inició cuando el joven tenía apenas 14 años.

La adicción habría comenzado cuando el entonces adolescente empezó a trabajar en construcción junto a terceras personas ajenas al núcleo familiar.

Por su parte, el padre, Pascual Ten Abreu, también solicitó la intervención de las autoridades ante la conducta de su hijo dentro del hogar.

«Lo que está pasando es que él, cuando toma mucho, se pone violento en la casa y no hay quien le diga nada«, explicó el hombre a los agentes.

Pascual pidió a la policía que actúe de forma preventiva y aseguró que su hijo, pese a todo, es un hombre trabajador y responsable en su empleo.

«Yo pido a la policía que me dé un consejo… que si bebe mucho, se controle«, solicitó el padre, reflejando la dualidad de su postura ante el caso.

Como medida provisional, los padres propusieron construir «una habitacioncita en el patio» para que el hombre duerma allí sin perturbar el resto de la vivienda.

La pareja indicó que tiene además dos hijas mujeres que, hasta el momento, no se han involucrado directamente en la crisis legal del caso.

Agustina también solicitó una orden de alejamiento para resguardar su integridad, pues asegura temerle a su hijo cuando consume alcohol o sustancias.

Tras conocerse el hallazgo del objeto de fuego casero y las advertencias hechas por el hombre, agentes policiales procedieron a su detención.

La denuncia fue captada por una plataforma de noticias local, un canal frecuentemente utilizado por familias para presionar a las autoridades a actuar.

El caso quedó bajo conocimiento de las autoridades competentes en San Francisco de Macorís, mientras la familia espera una resolución definitiva.

¿Logrará esta familia de Naranjo Dulce encontrar la tranquilidad que tanto reclaman ante las autoridades dominicanas?

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