Los pecados capitales y las finanzas personales

¿No sabías que los pecados capitales en las finanzas personales se relacionan con vicios o actitudes negativas? Aquí te los explicamos

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Muchas veces hemos escuchado de prevenir los pecados “capitales”. Pero ¿existen pecados capitales en las finanzas personales? ¡Claro que sí! En total son 7 los pecados definidos dentro del culto católico, y que no solamente aplican para las relaciones interpersonales.

Recordemos que los pecados capitales están en contraposición con los dones espirituales, y de cómo nosotros administramos nuestra vida. Es más, algunos conceptos han establecido que, más que pecados, sois las siete pasiones más bajas del alma.

Obviamente, te recordamos que los debes evitar, y en Diario al Día vamos a hacer una interpretación especial. En esta entrada estaremos revisando cómo estos pecados capitales pueden perjudicar tus finanzas personales, a tal punto de desencadenar hasta un colapso.

Los pecados capitales y las finanzas personales

¿Exactamente sabes cuáles son los siete pecados capitales definido por el catolicismo?

  • Soberbia
  • Pereza
  • Gula
  • Avaricia
  • Lujuria
  • Ira
  • Envidia

¿Has sentido los pecados capitales asociados a las finanzas personales?

Estos pecados capitales al ser aplicados no solo como individuos en una sociedad, sino también a nivel personal, dentro de nuestra vida financiera, se consideran como las actitudes más negativas que cualquiera puede tener hacia el dinero. Es más, una parte de la definición que podemos verificar en Wikipedia manifiesta que son vicios o peor, el origen de otras actitudes que nos llevan a fracasar.

Por ello, bajo estas líneas vamos a definir cada vicio capital (capital no se relaciona con dinero sino con cabeza, el principio de otros males), cómo se relacionan con una mala administración financiera y en qué forma pueden afectarla.

La soberbia – uno de los más peligrosos

La soberbia aplicada como pecado capital dentro de las finanzas personales, destaca por hacer de la persona algo equivocadamente mejor, eleva el ego por encima de los demás. Esto ha llevado a muchos al colapso o al abismo financiero. ¿Por qué? Por no tener la precaución de escuchar advertencias o mejorar las condiciones financieras (deudas) en las cuales encuentran.

Muchas personas saben que están endeudadas, porque quieren llevar un estilo de vida solo de “apariencia”, algo artificial. En todos los casos, distorsiona o ensombrece el entendimiento, llegando al punto donde no se admiten errores financieros. Por el contrario, las personas con soberbia financiera justifican sus actos (errores) sin medir las consecuencias, elevando su orgullo.

Este pecado financiero conlleva la frase “hoy por mí, mañana también”. Tener una vida artificial, solo de apariencia, pero llena de deudas incontables, afectará tanto tu futuro como el de los que te rodean (familia). Así que la mejor solución es salir de deudas, enfrentado los problemas y cultivando la humildad.

La pereza

Otro de los pecados que hacen presencia dentro de las finanzas personales, y que es extremadamente nocivos para mejorarlas es la pereza. Esta condición afecta sobre todo la capacidad de ahorro y productividad del dinero que entra al hogar.

Muchas personas no buscan oportunidades para hacer crecer su dinero porque “simplemente temen perderlo”. Por tanto, buscan instrumentos seguros y de bajo rendimiento que les permita tener flujo de efectivo. Uno de ellos, el más conocido: lo guardan bajo el colchón.

Para poder tener rendimientos y ahorrar, lo mejor es hacer mover la rueda del dinero. Hay que dejar la inacción y comenzar a diversificar los ingresos personales o familiares, invirtiendo con disciplina y entendimiento ¡y no tengas miedo al fracaso!

La Gula – hoy tengo, mañana no sé

La Gula es uno de los pecados financieros que deriva de no tener un presupuesto familiar o personal para el control del dinero que ingresa o que egresa. El pecado de la gula se manifiesta cuando no se puede estar tranquilo sin gastar. Es mas no solamente gastar el dinero que se tiene, sino el que no se tiene (créditos, préstamos).

Esto se puede manifestar en las siguientes acciones:

  • Compra innecesaria de artículos personales o ropa.
  • Compra de grandes cantidades de comida (que puede llegar a perderse) lo que se traduce en una buena cantidad de dinero.
  • Comer fuera de la casa, en cualquier momento.

Es decir, la gula está relacionada con los deseos o los excesos (vanidades) de consumo, sin dejar nada para ahorrar. Es decir, excedemos muchas veces nuestros niveles de ingresos para satisfacer deseos, y no para tener lo que necesitamos bajo nuestras posibilidades económicas.

La Avaricia

Otro de los pecados con los que las personas olvidan que los demás son seres humanos. Algo muy importante: las personas avaras también son personas que todo lo quieren, pero nada los hace felices. Simplemente es una forma de acumular la riqueza en forma de bienes o de dinero.

La avaricia el pecado capital de la acumulación. Es decir, una persona avara es aquella que atesora el dinero (o bienes) sólo por tenerlo, y en ningún momento para compartirlo o donarlo.

En este caso, entre los rasgos predominantes de estas personas está un ego muy elevado, donde el poder y el “dominio de todo” parece que es su carta de presentación. Sin embargo, son personas que adolecen de educación, clase, pero sobre todo de escrúpulos. Asimismo, son presas fáciles para involucrarse en actividades de tipo “ilícitas”.

Como recomendación, si en algún momento siguientes este impulso de acumular y de no compartir, lo importante no es hacerlo, sino saber en qué se va a gastar el dinero de forma inteligente. Asimismo, aquello que tengas como ahorro, colócalo en productos que te generen más y mejores rendimientos.

Lujuria – gastar sin pensar

La lujuria es el pecado capital para las finanzas personales donde predomina la impulsividad sin razón y sin recursos. Está relacionada con los gastos excesivos, indiscriminados que perjudican sobremanera las finanzas personales.

En este caso se ubican las personas que no pueden dejar de comprar (algo así como un vicio), su motivación está más en el deseo de tener que en la real necesidad. Ya en esta entrada sobre los mitos de las finanzas personales relatábamos acerca de la lujuria o más bien “ansiedad”.

¿Para qué gastar con tan poco análisis? Simplemente para presumir, o para sentirse satisfechos de poder comprar lo que se les antoje. En este caso las personas más son felices gastando y gastando hasta lo que no tienen.

Para no caer en la trampa de la lujuria, es necesario no caer en tentación de comprar por aparentar. Compre solo lo necesario que su presupuesto permita, cubriendo todos los rubros. Endeudarse solo aumentará su preocupación por el futuro y lo puede llevar al fracaso total financiero.

La ira

¿No te has sentido con rabia cuando no tienes dinero? Y cuando lo tienes ¿tu estado de ánimo cambia a algo más tranquilo o feliz? Pues eso es el sentimiento de la ira. Es un pecado capital que es producto de una vida financiera desenfrenada, probablemente porque “nunca se tiene el dinero suficiente”.

En este caso, la persona solo siente felicidad cuando percibe o tiene dinero. Sus ingresos son referentes para tomar decisiones sobre la capacidad de consumo. Ahora bien, cuando ya no hay recursos monetarios, entra la desesperación y la ira. En este caso, la persona pierde la templanza; o sea, el control sobre si mismo.

Envidia – todos tienen y pueden menos yo

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Por último, tenemos uno de los más peligrosos pecados capitales. Una víbora que puede perjudicar a otros, en tu entorno familiar, laboral, amistoso. La envidia es el pecado capital en el cual no se soporta que otros tengan más o mejores bienes, o que tengan mejores ingresos.

Por tanto, la persona envidiosa puede llegar a gastar lo que no tiene para aparentar un estatus mejor que los que lo rodean. Incluso se comportan un tanto invasivos ante sus vecinos o compañeros revisando qué tienen.

Pueden perder la paciencia cuando observan que otros han comprado algo mejor. En algunos casos, una persona que manifiesta este vicio podría llegar a atentar contra alguien.

Una solución para este vicio es aprender a vivir con los recursos que se tienen, y acomodar el estilo de vida “hasta donde arrope la sábana”. No codiciar lo que los compañeros puedan tener mejor que nosotros, pero que no sabemos qué esfuerzos o sacrificios han tenido que hacer para conseguirlos.

Evita los pecados capitales de las finanzas personales con Diario al Día

Esperamos que hayas aprendido acerca de estos males terribles para las finanzas personales. Si has mejorado tus malas experiencias con estos pecados capitales, danos tu opinión sobre cómo lo hiciste, o si nuestros consejos son acertados, abajo, en la caja de comentarios.

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