Joven muere inesperadamente en Puerto Plata

Diario al Día | Puerto Plata, República Dominicana - Un joven perdió la vida este jueves tras sufrir un infarto en una vivienda del sector Padre Granero, lo que generó preocupación entre vecinos.
La víctima fue identificada como Víctor Andrés Mejía Rincón, de 31 años, oriundo de La Romana. Según versiones preliminares, el infarto ocurrió en horas de la mañana.
El hecho se registró específicamente en el callejón 3 del sector Padre Granero. Residentes cercanos notaron la situación y dieron aviso, aunque no fue posible revertir el cuadro.
El infarto sorprendió a quienes lo conocían en la zona, donde llevaba tiempo residiendo. Algunos vecinos describieron el ambiente como tenso y marcado por la incertidumbre.
Además, personas cercanas indicaron que el joven mantenía una vida activa. Sin embargo, el infarto se presentó de forma repentina, sin señales previas visibles para su entorno.

La comunidad ahora intenta ubicar a familiares del fallecido. Hasta el momento, no se ha logrado establecer contacto directo con parientes cercanos del joven.
Por ello, allegados difundieron un número telefónico con la intención de facilitar la comunicación. El contacto corresponde a un amigo cercano que busca informar a la familia.
El número disponible es 829-286-4079, habilitado para cualquier persona que tenga información útil. La iniciativa busca agilizar el proceso de notificación.
El caso ha generado atención en el sector, donde vecinos expresan su pesar. También reflexionan sobre la importancia de atender señales de salud relacionadas con un infarto.
Aunque no se han ofrecido detalles médicos oficiales, el evento resalta la necesidad de chequeos periódicos. El infarto continúa siendo una de las principales causas de fallecimientos súbitos.
Con todo, la comunidad mantiene la esperanza de contactar a los familiares en breve. La situación sigue en desarrollo mientras se espera una respuesta oportuna.
Finalmente, el hecho deja una sensación de vacío entre quienes compartieron con el joven. ¿Qué tan preparados están los entornos para responder ante un infarto inesperado?
