Diario al Día | Santiago, República Dominicana — Un caso ocurrido hace más de diez años en el Hospital HOMS de Santiago continúa bajo investigación y proceso judicial tras el intercambio accidental de dos recién nacidos entre familias dominicanas.
La situación se originó cuando Deylis Margarita Bautista Puntiel y Luis Alberto Beato Tabar esperaban a su primer hijo.
Tras una cesárea programada en el hospital, el bebé fue entregado horas después, pero el padre expresó dudas sobre la paternidad al notar diferencias físicas en el niño.
Por su parte, la madre detectó una irregularidad en el brazalete de identificación neonatal, donde uno de los apellidos no coincidía con la documentación oficial del menor. Este detalle motivó una revisión formal por parte de las autoridades hospitalarias.
El Ministerio Público y el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI) asumieron la investigación. Se ordenaron pruebas genéticas que confirmaron que los recién nacidos habían sido entregados a familias equivocadas durante el mismo período de nacimientos.
Tras la confirmación, las autoridades realizaron el intercambio oficial de los menores bajo la supervisión de la Fiscalía de Niños, Niñas y Adolescentes de Santiago, devolviendo a cada familia al hijo biológico correspondiente.
El caso recibió amplia atención pública y mediática, y aunque se resolvió la situación administrativa, las familias afectadas enfrentaron consecuencias emocionales importantes. La madre requirió tratamiento especializado, y la pareja atravesó momentos de separación y reconciliación.
Con el paso de los años, la familia logró reconstruirse, tuvo otro hijo y continuó criando al niño recuperado mediante el proceso judicial. Ambos padres mantienen acompañamiento profesional para manejar las secuelas psicológicas derivadas del incidente.
En el ámbito judicial, ambas familias presentaron demandas por daños y perjuicios contra el hospital.
En una primera instancia, un tribunal estableció una indemnización de 12 millones de pesos, que luego fue reducida a 6 millones tras recursos de apelación, distribuidos equitativamente entre las familias.
El proceso judicial sigue en curso con nuevas apelaciones presentadas por las partes involucradas. Mientras tanto, las familias continúan buscando una resolución definitiva que permita cerrar esta historia iniciada por un error dentro del hospital.
Este caso resalta la importancia de los protocolos de identificación en centros de salud y la necesidad de mecanismos efectivos para evitar situaciones similares que afectan la vida de las familias.
Las autoridades mantienen abierta la investigación y el seguimiento del proceso judicial, mientras se espera que los tribunales emitan una decisión final que brinde justicia y tranquilidad a los afectados.
