Diario al Día, Santo Domingo- El comediante Raymond Pozo compartió una reflexión sobre su vida, su fe y la idea de felicidad, destacando la importancia de la confianza espiritual sobre lo material.
Raymond Pozo expresó que su éxito no se originó en títulos académicos ni en bienes materiales, sino en la confianza en Dios, según destacó en sus recientes declaraciones.
El humorista recordó que no posee un nivel académico alto, sin embargo, vive en un país donde se le reconoce y respeta en el ámbito artístico.
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Pozo indicó que llegó únicamente hasta octavo curso durante su etapa de formación, lo que no le impidió desarrollar una carrera en los medios de comunicación nacionales.
En ese sentido, el comediante subrayó que no tiene una profesión tradicional, pero afirmó que Dios ha sostenido su vida y la de su familia constantemente.
Durante su intervención declaró: “Vivo en un país donde me trata como artista y yo no tengo ni siquiera un nivel académico envidiable, yo llegué a octavo curso”.

Pozo también reflexionó sobre su infancia, señalando que en su niñez no poseía bienes materiales y aun así experimentó felicidad genuina y momentos espiritualmente significativos y satisfactorios.
El comediante indicó que esa etapa le permitió comprender que la felicidad no depende necesariamente de posesiones, sino de otros factores como la fe y la gratitud.
En ese punto manifestó: “Sin yo tener nada material, yo era feliz porque sabía que tenía un Dios proveedor de todas las cosas”, destacando la dimensión espiritual de sus recuerdos.

Raymond explicó que la ausencia de comodidades en su niñez le enseñó lecciones que conserva actualmente, especialmente sobre valorar lo esencial y mantener una actitud esperanzadora.
El artista comentó que el ser humano busca la felicidad constantemente, incluso cuando enfrenta situaciones difíciles o participa en procesos que pueden parecer contradictorios desde el exterior.
En esa línea señaló que muchos conflictos humanos surgen en la búsqueda de bienestar, tranquilidad y sentido personal, aunque el camino resulte complejo para quienes lo experimentan.

Pozo agregó: “Al final, hasta la guerra se hace buscando la paz, buscando la felicidad”, mostrando que la búsqueda del bienestar es parte de la condición humana.
Sus afirmaciones fueron interpretadas como una invitación a replantear la relación entre éxito, fe y felicidad, especialmente en una sociedad orientada hacia logros materiales visibles.
El comediante concluyó que la verdadera felicidad no siempre coincide con tener abundancia de objetos, sino con sentir propósito, esperanza y conexión espiritual dentro del proceso vital.
Por Nena Rodríguez
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