Diario al Día | Santo Domingo — En seguimiento al caso del repartidor de pollos asesinado esta semana en Villa Mella, nuevos datos revelan la identidad de la víctima y el drama que dejó a tres niños sin padre.
La víctima fue identificada como Escate Jedelier, ciudadano haitiano de 35 años, conocido en su entorno laboral como “El Chino”.
El crimen ocurrió en el sector Los Jardines, próximo al Play Los Cleto, cuando cuatro individuos armados interceptaron al trabajador y le dispararon en cuatro ocasiones.
Jedelier se levantaba cada día a las cinco de la mañana para cumplir sus rutas de entrega. Era el único sostén económico de sus hijos de 10, 5 y 4 años.

Su primo, Michael Gedelier, calificó el hecho como un abuso: un hombre que madrugaba a trabajar y fue privado de la vida de forma indignante por quienes lo interceptaron.
Otro familiar, Maxón Gedelier, exigió justicia y recordó que los tres menores quedaron huérfanos de padre tras el suceso registrado en pleno horario laboral.
Imágenes captadas en la escena muestran el cuerpo junto a la motocicleta y la hielera blanca que usaba el repartidor de pollos para distribuir su mercancía cada jornada.
El entorno físico del crimen agrava la preocupación: calles de tierra, construcciones inconclusas y escasa presencia policial caracterizan esa parte de Villa Mella.

Un colega del gremio, quien trabaja desde su camión de reparto en la zona, aseguró que la violencia contra repartidores no es un hecho aislado, sino una situación que ocurre con frecuencia en esa área.
El mismo trabajador reveló que otro haitiano fue asesinado cerca del lugar tiempo atrás, lo que evidencia un patrón de ataques contra este grupo laboral específico.
La vulnerabilidad económica convierte a estos trabajadores en objetivos frecuentes. Un repartidor de pollos motorizado confesó a la cadena RNN que circula con dinero en efectivo y vive con temor constante.
Ese mismo repartidor añadió que tiene familia y que debe moverse con extrema cautela, porque la situación en esas calles representa un riesgo real cada vez que sale a trabajar.

La Policía Nacional y agentes de DICRIM mantienen activas las investigaciones. Sin embargo, hasta la publicación de este seguimiento, ningún sospechoso había sido detenido.
Los residentes de Harás Nacionales y Los Jardines exigen mayor patrullaje. Para ellos, esas vías periféricas funcionan, de hecho, como una zona sin control efectivo del Estado.
El caso del repartidor de pollos Escate Jedelier se suma a una preocupación que crece entre quienes trabajan en el sector informal de entregas en la capital dominicana.
Además, el impacto va más allá del gremio: tres niños pequeños sostienen ahora solo una fotografía de su padre en un celular, como único recuerdo del hombre que los sostenía.

¿Cuántos casos similares deben ocurrir antes de que las autoridades establezcan medidas concretas de protección para los trabajadores informales de Santo Domingo?
Finalmente, el seguimiento de este caso confirma que detrás de cada hecho de violencia urbana hay una historia familiar que las cifras oficiales rara vez alcanzan a reflejar.
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