Diario al Día | Santo Domingo, República Dominicana – El geólogo Osiris de León advirtió que el terremoto puede provocar efectos distintos según la zona de Santo Domingo, mientras explicó que el comportamiento del terreno influye directamente en la intensidad con la que se perciben las sacudidas en la capital.
El especialista señaló que varios sectores de la ciudad presentan suelos arcillosos capaces de amplificar las ondas sísmicas, lo que hace que el terremoto se sienta con mayor fuerza en comparación con otras áreas donde el subsuelo presenta características más estables.

De León insistió en que el tipo de suelo influye de manera directa en la intensidad de las vibraciones durante el terremoto, por lo que consideró fundamental tomar en cuenta la geología de cada zona al momento de planificar nuevas construcciones y proyectos urbanos.
El geólogo también recalcó la importancia de reforzar las edificaciones, cumplir con las normas de construcción vigentes y fortalecer los planes de prevención y respuesta ante emergencias, medidas que buscan reducir el impacto de un posible terremoto en el país.

Entre los sectores señalados con mayor susceptibilidad a la amplificación de las ondas sísmicas durante un terremoto mencionó Los Prados, San Jerónimo, La Castellana, Las Lauras, Jardines del Norte, Los Ríos, Arroyo Hondo, Los Alcarrizos y Pantojas, todos caracterizados por la presencia de suelos arcillosos.
El especialista explicó que la arcilla modifica el comportamiento de las ondas sísmicas y puede intensificar la percepción del movimiento en superficie durante un terremoto, lo que incrementa la sensación de inestabilidad en las zonas donde este material predomina.

En contraste, destacó que otros sectores de Santo Domingo se asientan sobre roca, como Naco, Piantini, Bella Vista, Evaristo Morales y la parte sur de El Millón hacia la avenida 27 de Febrero, lo que genera una respuesta distinta frente a un terremoto debido a la mayor estabilidad del subsuelo.

Como referencia, el geólogo citó la avenida Winston Churchill, donde se observa el cambio entre roca y arcilla al desplazarse desde la 27 de Febrero hacia la John F. Kennedy, una transición que, según explicó, también influye en el comportamiento del terreno ante un posible terremoto, junto a la pendiente que no se aprecia en la avenida Abraham Lincoln.
De León reiteró que comprender estas diferencias geológicas resulta esencial para la planificación urbana, ya que permite diseñar edificaciones más resistentes y preparadas frente a un posible evento sísmico, reduciendo así los riesgos asociados a un terremoto en la ciudad.

El análisis del especialista refuerza la necesidad de mantener la vigilancia geológica, mejorar las normativas de construcción y fortalecer las estrategias de prevención, con el objetivo de mitigar los efectos que podría generar un terremoto en las distintas zonas de Santo Domingo.
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