Diario al Día | Pedernales, República Dominicana – La familia de una adolescente de 14 años que estuvo bajo custodia en el centro de acogida de Conani en El Coquito, San Antonio de Guerra, continúa en espera de respuestas tras el deceso de la menor en circunstancias que consideran confusas.
La joven, originaria de Pedernales, había enviado un video días antes mostrando entusiasmo por regresar a casa. En las imágenes, la adolescente aparece sonriente y habla con entusiasmo a su madre y a su abuela, quienes residen en Pedernales.
Tres días después de enviar ese mensaje, la familia recibió la noticia de su deceso.
Los familiares rechazan la versión preliminar ofrecida por las autoridades, que sugieren un posible desenlace autoinfligido.
Aseguran que la adolescente nunca mostró señales de querer terminar con su vida y que soñaba con regresar a su hogar luego de permanecer en el centro de Conani.
Según los relatos de la familia, la menor habría estado retenida en el centro por aproximadamente dos meses, tiempo mayor al informado oficialmente, y habría sido víctima constante de agresiones por parte de otras internas sin que nadie interviniera para protegerla.
“Eso fue un asesinato. A ella la dejaron sola y nadie hizo nada”, expresó una de sus tías, quien además mostró el último video que la adolescente envió a la familia, donde se le ve feliz y esperanzada.
La adolescente fue inicialmente atendida en un hospital tras presentar un fuerte dolor estomacal. Posteriormente, fue trasladada al centro de Conani sin el consentimiento ni conocimiento de sus familiares, quienes denuncian que desde entonces comenzó un proceso difícil para ella.
La situación familiar también es compleja. La madre de la adolescente presenta problemas de salud mental que le impiden hacerse cargo de sus hijos y no puede viajar para reclamar el cuerpo de su hija.
La abuela, en delicado estado de salud, ha presentado documentos que acreditan el parentesco, pero aún no han recibido el cadáver para darle sepultura debido a que las autoridades solicitan pruebas de ADN.
En Pedernales, el video enviado por la menor sigue circulando entre familiares y vecinos, quienes recuerdan sus palabras llenas de esperanza.
“Estoy bien… ya pronto voy para la casa”, decía la adolescente, sin imaginar que esas serían sus últimas palabras para su familia.
La familia exige que las autoridades aclaren qué ocurrió realmente dentro del centro donde la adolescente pasó sus últimos días.
El caso continúa rodeado de interrogantes y la comunidad espera que se realice una investigación exhaustiva para esclarecer los hechos y brindar justicia.
