Diario al Día, Estados Unidos- El gobierno de Estados Unidos pausó sin previo aviso los procesos de ciudadanía para miles de residentes legales, citando riesgos de seguridad tras un incidente en Washington.
Raouf Vafaei, profesional de la salud mental de origen iraní, se encontraba listo para recibir su ciudadanía, cumpliendo durante ocho años todos los requisitos legales establecidos por el sistema migratorio estadounidense.
Desde la green card hasta verificaciones de antecedentes fueron completadas por Vafaei, quien recibió a pocos días de su ceremonia un correo electrónico de apenas cuatro líneas informando la cancelación del evento.
La madre del solicitante ya había adquirido un vestido para la ceremonia de juramento, símbolo del esperado sueño americano que, de manera inesperada, quedó suspendido de forma indefinida para su familia.

La emoción inicial se convirtió en incertidumbre, dejando el futuro legal de Vafaei en pausa, como ocurre con miles de migrantes que cuentan con residencia permanente en Estados Unidos actualmente.
La medida se originó a raíz de un hecho ocurrido en Washington, protagonizado por un individuo de origen afgano, que motivó la orden de la Casa Blanca de suspender procesos de ciudadanía.
Las restricciones afectan a personas provenientes de 19 países, entre ellos Sudán, Eritrea, Somalia, Irán y Haití, naciones previamente consideradas bajo limitaciones migratorias en la administración Trump.
Como consecuencia, entrevistas de naturalización y ceremonias de juramento han sido canceladas en estados como Massachusetts, Texas y California, afectando a un gran número de solicitantes legales.

Abogados especializados en migración aseguran que la medida se implementó sin explicaciones claras ni plazos definidos, generando incertidumbre sobre el proceso y la legalidad futura de los solicitantes afectados.
Teresa Coles-Davila, abogada en San Antonio, indicó que funcionarios federales evitan brindar información específica: “Literalmente, nadie sabe lo que pasa”, lo que aumenta la ansiedad de los migrantes.
La suspensión impacta a miles de personas originarias de países con condiciones inestables, quienes permanecen en alerta constante, portando su documentación legal ante el temor de ser interrogados o retenidos.

Hasta ahora, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) no ha publicado cifras oficiales ni lineamientos claros sobre la medida, incrementando la incertidumbre legal y emocional de los solicitantes.
La Casa Blanca justificó la decisión como una acción preventiva ante posibles riesgos de seguridad nacional o estancias no autorizadas, afectando incluso a quienes completaron etapas estrictas del proceso.
En este contexto, las ceremonias de ciudadanía continúan suspendidas de manera indefinida, y miles de residentes legales esperan una respuesta oficial que defina su situación y el futuro de su estatus en el país.
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