Diario al Día| Nueva York, Estados Unidos – Nuevos detalles sobre los últimos momentos de Rachel Apa, la joven de 24 años que murió tras desplomarse durante el Maratón de Nueva York el domingo 1 de noviembre de 2026, fueron revelados por una testigo que estuvo a su lado durante la emergencia.
Michaela Nicholas, una trabajadora social hospitalaria, contó que tomó la mano de Rachel y comenzó a hablarle para tranquilizarla, pero la corredora permanecía inconsciente, no respondía y no tenía pulso. La mujer también reveló que rezó mientras los médicos intentaban reanimarla.
Por su parte, Steve Apa, padre de Rachel, atribuyó la muerte de su hija a una rabdomiólisis, una afección que provoca daño muscular y puede generar complicaciones graves. Sin embargo, esa explicación todavía no ha sido confirmada oficialmente por el médico forense.
Estas revelaciones forman parte del seguimiento al caso de la joven de Pensilvania que participaba por primera vez en el maratón y que se encontraba a pocos kilómetros de completar el recorrido.

La animó a continuar y momentos después la encontró desplomada
Según el testimonio publicado inicialmente por Daily Mail y recogido por New York Post, Nicholas asistía al maratón junto a su prometido cuando ambos decidieron permanecer cerca de un punto donde faltaban aproximadamente 2.2 millas para la meta.
Alrededor de la 1:30 de la tarde, observaron pasar a Rachel, quien vestía de verde y llevaba su nombre escrito en el dorsal de participante.
Al verla acercarse, ambos la animaron con entusiasmo: «¡Vamos, Rachel! ¡Tú puedes!».
Sin embargo, apenas unos momentos después, Nicholas miró hacia adelante y observó que Rachel estaba desplomada sobre el pavimento, aproximadamente a 15 metros de donde se encontraban.

La emergencia ocurrió cerca de la milla 24 del recorrido, dentro de Central Park, cuando la joven estaba próxima a completar su primera participación en la competencia.
Dos corredoras se habían detenido para auxiliarla y una de ellas estaba llamando al 911. Nicholas atravesó la barrera que separaba al público de los participantes para acercarse.
Le tomó la mano, le habló y comenzó a rezar mientras Rachel no respondía
Al llegar hasta ella, Nicholas comprobó que Rachel estaba inconsciente y no tenía pulso. Su prometido comenzó a pedir ayuda para localizar a algún médico entre los espectadores.
La trabajadora social decidió quedarse a su lado, sostenerle la mano y hablarle mientras otras personas intentaban conseguir asistencia.

«Sostuve la mano de Rachel y simplemente le dije que no estaba sola, que había muchas personas que la amaban», relató Nicholas.
La mujer explicó que, aunque Rachel no respondía, su intención era transmitirle tranquilidad durante aquella emergencia.
«Solo quería asegurarme de que no tuviera miedo», expresó.
Mientras Nicholas le hablaba, Rachel continuaba sin responder. Dos médicos que estaban entre el público llegaron rápidamente y comenzaron las maniobras de reanimación cardiopulmonar.
En medio de esos esfuerzos, Nicholas observó que la joven llevaba una pulsera con una cruz. Entonces comenzó a rezar mientras acariciaba el símbolo religioso.
La testigo explicó que su experiencia trabajando con pacientes en cuidados paliativos le permitió reconocer que la situación era extremadamente grave.
«Trabajo en cuidados paliativos y, lamentablemente, he visto a muchas personas al final de su vida», declaró.
Luego agregó una frase que reflejó su preocupación: «Y sabía que era grave».
Nicholas permaneció junto a Rachel hasta que llegaron los equipos médicos del maratón. No abandonó Central Park hasta que la corredora fue colocada en una camilla y trasladada en ambulancia.
Lo que hizo después de que se llevaron a Rachel al hospital
El relato también permitió conocer una acción que no había sido detallada en las primeras informaciones sobre el caso.
Después de que Rachel fue trasladada, Nicholas comenzó a buscar los datos de sus padres para intentar facilitar que los hospitales pudieran comunicarse con ellos.
La mujer revisó información de los aproximadamente 61,000 participantes del maratón hasta encontrar el nombre de la corredora.
Posteriormente consiguió los nombres y números telefónicos de sus padres y llamó a los hospitales Lenox Hill y Mount Sinai.
«Encontré los nombres y números de teléfono de sus padres, y llamé a Lenox Hill y Mount Sinai, los dos hospitales más cercanos al lugar donde ocurrió el incidente», explicó.
Su intención era dejar los datos de contacto de la familia por si los equipos médicos todavía no habían conseguido comunicarse con ella.
Rachel fue trasladada al hospital Mount Sinai, donde su muerte fue declarada aproximadamente a las 9:40 de la noche del domingo 1 de noviembre.
La llamada que recibieron los padres de Rachel al día siguiente
Nicholas explicó que no supo de la muerte de la joven hasta el lunes 2 de noviembre. Al enterarse, comenzó a considerar si debía comunicarse personalmente con sus padres.
Finalmente decidió llamar a Steve Apa y Michelle Apa porque quería contarles que su hija había recibido ayuda y que varias personas permanecieron junto a ella durante la emergencia.
«Estaba debatiendo si comunicarme con su familia o no», recordó.
Luego explicó qué la llevó a tomar esa decisión: «Mi instinto me decía que quería transmitirles que había personas con Rachel, que no estaba sola, que estaba rodeada de un equipo de personas que intentaban ayudarla».
Según Nicholas, los padres de la corredora recibieron su llamada con agradecimiento, pese al difícil momento que estaban atravesando.
La testigo describió a Steve y Michelle como personas «muy cariñosas, amables y agradecidas».
«Poder agradecerle a alguien mientras estás atravesando un duelo así es extraordinario», manifestó.
Nicholas también expresó su tristeza por la muerte de Rachel y reconoció los esfuerzos realizados por quienes participaron en su atención.
«Es devastador que Rachel haya muerto», señaló.
La trabajadora social manifestó sentirse orgullosa de los profesionales sanitarios y de las personas que reaccionaron cuando la joven necesitó ayuda.
«Hicieron todo lo que pudieron», afirmó.
La enfermedad que su padre señala como causa de su muerte
Mientras se conocen estos nuevos testimonios, también ha cobrado relevancia lo declarado por Steve Apa sobre la condición médica que, según él, provocó la muerte de Rachel.
El padre aseguró a The New York Times que su hija murió por rabdomiólisis, una afección que ocurre cuando el tejido muscular sufre daños y libera sustancias al torrente sanguíneo que pueden afectar los riñones y otros órganos.
Esta condición puede estar relacionada con esfuerzos físicos intensos, aunque también existen otras causas médicas. No se ha establecido oficialmente qué factores pudieron intervenir en el caso de Rachel.
La Oficina del Médico Forense de Nueva York informó anteriormente que los resultados iniciales de la autopsia no permitieron determinar una causa definitiva de muerte.
Por esa razón, se solicitaron estudios complementarios. La explicación ofrecida por Steve Apa continúa siendo una declaración familiar y no una conclusión forense confirmada.
Rachel corría para honrar la memoria de su abuelo
La joven era residente de Lewisburg, Pensilvania, y había practicado hockey sobre césped en Bucknell University, donde compitió en la División I del deporte universitario estadounidense.
Recientemente había comenzado estudios de maestría en Charleston Southern University, en Carolina del Sur.
Su participación en el Maratón de Nueva York tenía un significado especial porque corría como integrante de Parkinson’s Champions, una iniciativa dedicada a recaudar fondos para combatir la enfermedad de Parkinson.
Rachel había dedicado ese esfuerzo a la memoria de su abuelo, quien vivió con esa enfermedad y murió en 2022.
El presidente de Charleston Southern University, B. Keith Faulkner, también se pronunció sobre la pérdida de la estudiante.
«La pérdida de una joven llena de vida, en la plenitud de su existencia, es un dolor que ningún padre puede imaginar soportar», expresó en un comunicado.
El representante universitario también recordó el propósito solidario de su participación en la competencia.
«Sus últimas horas estarán marcadas para siempre por la dedicación desinteresada de Rachel a ayudar a otros, mientras corría para recaudar fondos en la lucha contra la enfermedad de Parkinson», manifestó.
El nuevo testimonio de Michaela Nicholas, divulgado el 4 de noviembre de 2026, permite conocer que Rachel recibió asistencia inmediata de corredoras, espectadores y médicos, mientras la testigo permanecía junto a ella.
Hasta el momento de esa publicación, la causa oficial de la muerte de Rachel Apa continuaba pendiente de los estudios complementarios solicitados por la Oficina del Médico Forense de Nueva York.
