Diario al Día | Azua, República Dominicana – La comunidad de Azua sigue atenta al desarrollo del caso de Marielys Féliz Beltré, una joven de 20 años cuyo deceso ha generado preocupación y un llamado a la justicia.
Marielys fue velada y sepultada en su localidad natal, donde familiares y vecinos expresaron su consternación.
Los hechos que precedieron su hospitalización ocurrieron tras salir de un velorio alrededor de las 10:40 de la noche, cuando se dirigía a un colmado cercano para comprar artículos de higiene personal.
Según familiares, la joven había presentado síntomas de malestar en su vivienda antes de salir, manifestando dolor de cabeza y solicitando tranquilidad.
Inicialmente fue atendida y medicada por una infección simple, pero su condición se agravó, lo que motivó su traslado al Hospital Regional Taiwán.
Una tía de Marielys aportó detalles sobre la atención médica recibida y el deterioro de su estado.
Indicó que tras la evaluación hospitalaria se informó a los familiares sobre un abuso sufrido por la joven, lo que llevó a su internamiento y posterior intervención quirúrgica.
Marielys permaneció hospitalizada aproximadamente un día. Durante ese tiempo, pudo comunicarse con sus padres y expresarles lo ocurrido. A pesar de los esfuerzos médicos, su estado no logró estabilizarse.
La tía relató que inicialmente no se percibía la gravedad del cuadro, pero que la joven insistía en que no se sentía bien. «No estaba presente pero, la niña decía que no se sentía bien.
Solamente decía que le dolía la cabeza y que la dejaran tranquila», comentó.
Posteriormente, la familia fue informada sobre el abuso y la necesidad de una cirugía. «La atendieron, le pusieron algunos medicamentos y tenía una simple infección.
Más adelante se puso mala nuevamente, que fue cuando se retornó al día siguiente al Hospital Regional Taiwán, donde les hablaron del caso donde los médicos le revelaron a los familiares que la joven había sido abusada y tuvimos que internarla a cirugía», añadió la familiar.
Durante la hospitalización, Marielys pudo comunicarse con sus padres. «Pasó más o menos un día internada. Ella respondió. Incluso, su mamá entró.
La niña dijo que quería ver a su mamá y sí, le dijo lo que pasó, y a su papá también», concluyó la tía, quien además solicitó justicia por lo ocurrido.
El caso ha generado interrogantes en la comunidad, que espera avances en las investigaciones para esclarecer las circunstancias que rodearon este suceso. Las autoridades continúan con el proceso de indagación mientras familiares y residentes reclaman respuestas claras.
La situación ha marcado un proceso de duelo en Azua, donde la búsqueda de justicia se mantiene como prioridad para quienes conocieron a Marielys y para la sociedad en general.
Las investigaciones oficiales siguen en curso, y se espera que los resultados contribuyan a esclarecer los hechos y a tomar las medidas correspondientes.
