Diario al Día| Condado de Palm Beach, Florida, Estados Unidos – Un mensaje de texto enviado por Nathalia Gadelha Filgueiras, de 20 años, a su novio minutos antes del accidente aéreo ocurrido el domingo 1 de noviembre de 2026 revela las dificultades que enfrentaba la tripulación del avión que se estrelló en Florida.
La joven copiloto figuraba entre las nueve personas que murieron cuando un Learjet 60 cayó cerca de Greenacres, en el condado de Palm Beach, alrededor de las 12:50 de la tarde.
Según informó el New York Post, el padrastro de Nathalia, Thiago Corteleti, explicó que la joven aparentemente escribió a su novio aproximadamente a las 12:40 de la tarde, unos diez minutos antes del accidente.
«Tengo turbulencias, tengo hielo», habría sido el mensaje enviado por la copiloto, de acuerdo con el relato familiar compartido con el periódico estadounidense.

El contenido coincide con las dificultades meteorológicas reportadas por la tripulación a los controladores aéreos, aunque el mensaje privado no ha sido confirmado de manera independiente por las autoridades investigadoras.
Nathalia había comenzado su carrera como piloto a los 17 años
La joven obtuvo su primera licencia de piloto cuando todavía estudiaba en West Boca Raton Community High School, en Florida, convirtiéndose en noticia por alcanzar ese objetivo a una edad temprana.

Su familia informó que había acumulado aproximadamente 1,300 horas de experiencia de vuelo. Su novio también es piloto y ambos compartían su interés por la aviación.
Nathalia formaba parte de una tripulación de dos personas que viajaba desde el Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom, en Texas, hacia North Eleuthera, en Bahamas, acompañada por siete pasajeros.

Investigadores encuentran indicios de que el avión perdió partes antes del impacto
Durante una conferencia de prensa celebrada el lunes 2 de noviembre, Tom Chapman, miembro de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), informó que existen indicios de que la aeronave comenzó a desprenderse de algunas partes antes de llegar al suelo.
Las comunicaciones con el control de tráfico aéreo muestran que la tripulación reportó acumulación de hielo y turbulencias moderadas mientras volaba a unos 35,000 pies de altura.

Posteriormente, los pilotos solicitaron ascender, pero la situación cambió rápidamente y comenzaron a transmitir llamadas de emergencia ante la pérdida acelerada de altitud.
Los investigadores consideran las condiciones meteorológicas un elemento importante del análisis, aunque todavía no han establecido qué provocó la pérdida de control del avión.
La NTSB también confirmó que la aeronave estaba equipada originalmente con una grabadora de voz de cabina, dispositivo que los investigadores esperan recuperar para examinar las comunicaciones realizadas durante el vuelo.

Mientras familiares han comenzado a identificar públicamente a algunos ocupantes, las autoridades todavía no han divulgado una lista oficial completa de las nueve víctimas.
La investigación permanece abierta y los equipos federales continúan trabajando en la recuperación de los restos de la aeronave y en la recopilación de evidencias para determinar las causas del accidente.
