Un lujoso Aurus Senat de Vladimir Putin explotó cerca de la sede del FSB en Moscú. El incidente desata nuevas preocupaciones sobre la seguridad del presidente ruso.
Un lujoso automóvil Aurus Senat, parte de la flota presidencial de Vladimir Putin, fue el centro de una gran explosión en Moscú, en las cercanías de la sede de los servicios secretos rusos, el FSB. El incidente ocurrió hoy 29 de marzo de 2025, en la calle Sretenka, al norte de la Plaza Lubyanka, un área muy conocida y vigilada en la capital rusa.
El coche, que tiene un valor de alrededor de 275,000 libras esterlinas, sufrió un incendio repentino. Según los testigos, el fuego comenzó en el motor del automóvil y se extendió rápidamente por el interior del vehículo. A pesar de la magnitud de la explosión, afortunadamente no hubo víctimas, ya que no había nadie dentro del coche en el momento del incidente.
La escena fue impresionante y causó gran alarma en la zona. Un denso humo negro subía desde el coche, mientras las llamas aún continuaban ardiendo cuando los equipos de emergencia llegaron al lugar. Las personas cercanas, como empleados de bares y restaurantes, intentaron ofrecer ayuda antes de la llegada de los bomberos y otros rescatistas. Estos intentos de apoyo fueron cruciales para controlar la situación antes de la intervención de los profesionales.

El Aurus Senat es uno de los automóviles más lujosos que Putin utiliza con frecuencia. No solo es un símbolo de su poder, sino que también ha sido obsequiado a figuras extranjeras importantes, como el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un.
Este coche es parte del Departamento de Propiedad Presidencial, que gestiona todos los vehículos oficiales del presidente, lo que hace que el incidente sea aún más significativo desde una perspectiva de seguridad.
Aunque no se ha dado información detallada sobre la causa exacta del incendio, el evento ha generado un aumento en las preocupaciones sobre la seguridad personal de Putin. En los últimos meses, han surgido rumores sobre posibles complots de asesinato en su contra, especialmente debido a su implicación en la guerra de Ucrania.
Recientemente, un video mostró a oficiales de la Guardia Ceremonial siendo revisados por agentes del Servicio Federal de Protección (FSO) para asegurarse de que no portaran armas o explosivos en un evento en Murmansk. Este tipo de medidas de seguridad refleja la creciente paranoia de Putin sobre su propia protección.
El incidente en Moscú parece ser una manifestación más de la vulnerabilidad que siente Putin, especialmente en un contexto de tensiones internacionales y el conflicto en Ucrania. Además, resalta la desconfianza creciente del presidente ruso hacia su propio equipo de seguridad, un tema que ha ganado relevancia en las últimas semanas.