Diario al Día| Santo Domingo, República Dominicana – Un estudio del Centro Nacional de Sismología (CNS) de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) determinó que las ondas sísmicas no pierden fuerza de la misma manera en todo el territorio dominicano.

La investigación identificó diferencias importantes entre provincias, con Barahona y Pedernales como las zonas donde se registra mayor atenuación, mientras que el Distrito Nacional y Santo Domingo presentan los niveles más bajos.

El análisis busca comprender cómo se comportan las ondas generadas por los terremotos mientras atraviesan el suelo dominicano, un aspecto importante para evaluar el impacto que pueden tener los movimientos sísmicos en distintas áreas del país.

Mapa de atenuación de ondas sísmicas para frecuencia de 1HzCentro Nacional de Sismología de la UASD
Mapa de atenuación de ondas sísmicas para frecuencia de 1HzCentro Nacional de Sismología de la UASD

La atenuación se refiere a la pérdida de fuerza o amplitud que experimenta una onda al desplazarse por un medio. En el caso de los terremotos, significa que la energía de las ondas puede disminuir o mantenerse dependiendo de las características del terreno que atraviesan.

Esto implica que dos lugares ubicados dentro de un mismo país pueden reaccionar de manera diferente ante un evento sísmico de similar magnitud, debido a factores relacionados con la composición y estructura del suelo.

El comportamiento cambia según la provincia

La investigación encontró que la atenuación de las ondas sísmicas presenta una marcada variación geográfica en República Dominicana.

Los científicos analizaron distintos rangos de frecuencia de las ondas, desde 0 hasta 10 Hz. Esta medida indica cuántas veces por segundo puede vibrar o desplazarse el suelo durante el paso de una onda sísmica.

Los resultados permitieron observar que algunas zonas tienden a reducir más rápidamente la energía de estas ondas, mientras otras permiten que mantengan mayor intensidad durante su recorrido.

En términos generales, la mayor parte del territorio nacional mostró niveles bajos o medio bajos de atenuación, aunque algunas áreas específicas presentaron valores más elevados.

Diferencias según la frecuencia de las ondas

En el rango de frecuencia de 0 a 2 Hz, el estudio encontró que solo una provincia tenía más del 50 % de su territorio con alta atenuación.

Seis provincias registraron aproximadamente un 20 % de áreas con alta atenuación, mientras que la mayoría presentó menos del 15 %. Además, seis provincias no mostraron zonas clasificadas con alta atenuación dentro de este rango.

Cuando los investigadores analizaron las frecuencias entre 2 y 4 Hz, encontraron una mayor presencia de áreas con alta atenuación.

Diez provincias presentaron sectores con esta característica. Una de ellas alcanzó cerca del 50 % de su territorio, cinco estuvieron entre un 23 % y un 14 %, y las cuatro restantes quedaron por debajo del 10 %.

El sur y el norte muestran mayores diferencias

Para las frecuencias entre 4 y 6 Hz, los resultados mostraron un comportamiento distinto entre regiones.

La zona este del país presentó principalmente niveles bajos y medio bajos de atenuación, mientras que en áreas del sur y norte se observaron sectores con valores altos y medio altos.

En este rango, siete provincias registraron zonas con alta atenuación. Una de ellas superó el 50 % de su territorio, cinco se ubicaron entre 35 % y 16 %, y otra alcanzó alrededor del 1 %.

El estudio también identificó que Barahona y Pedernales concentran algunos de los valores más altos de atenuación encontrados durante el análisis general.

El suroeste concentra mayores niveles en frecuencias altas

Al revisar las frecuencias de 6 a 8 Hz, los investigadores observaron que el suroeste dominicano concentró las mayores áreas con alta atenuación.

Mientras tanto, la mayoría de las provincias de otras regiones presentó niveles bajos o medio bajos.

En este rango, nueve provincias mostraron áreas con alta atenuación. Tres de ellas tenían más del 75 % de su territorio bajo esa condición, cuatro registraron porcentajes entre 27 % y 14 %, y dos presentaron cerca del 1 %.

Para el rango de 8 a 10 Hz, la presencia de áreas con alta atenuación fue más limitada. Solo cinco provincias registraron zonas con esta característica.

Cuatro de esas provincias pertenecen al suroeste y presentaron valores de 79 %, 39 %, 30 % y 4 % de su territorio, respectivamente. También se identificó una provincia del noreste con aproximadamente un 2 %.

¿Por qué es importante conocer estos datos?

El comportamiento de las ondas sísmicas es una información relevante para la planificación urbana, la construcción y la preparación ante terremotos.

República Dominicana se encuentra en una zona donde interactúan estructuras tectónicas activas, por lo que conocer cómo se distribuye la energía sísmica ayuda a mejorar los estudios de riesgo.

La atenuación no significa que una zona esté libre de peligro sísmico ni que otra necesariamente experimentará mayores daños.

La respuesta de un territorio ante un terremoto también depende de otros factores, como la magnitud del evento, la profundidad del sismo, la calidad de las edificaciones y las características locales del terreno.

Sin embargo, estos estudios permiten crear modelos más precisos sobre cómo podrían propagarse las ondas sísmicas y cuáles áreas requieren mayor atención en materia de prevención.

Investigación analizó más de 10 mil eventos sísmicos

Para desarrollar el estudio, los investigadores utilizaron una muestra de 10,248 eventos sísmicos registrados en la base de datos del Centro Nacional de Sismología.

Los eventos analizados corresponden al período comprendido entre el 1 de enero de 2010 y el 31 de diciembre de 2020.

La investigación fue publicada bajo el título “Análisis espacial de la atenuación de las ondas sísmicas en la República Dominicana” por el Centro Nacional de Sismología de la UASD el 5 de junio de 2025.

Los resultados ofrecen una visión más detallada sobre la forma en que el territorio dominicano responde al paso de las ondas sísmicas y aportan información que puede ser utilizada en futuros estudios de amenaza sísmica y planificación preventiva en el país.

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