Diario al Día| Santo Domingo, República Dominicana – El profesor y abogado Eliseo Almanzar presentó una serie de cuestionamientos sobre la intervención militar del presidente salvadoreño Nayib Bukele en Haití, especialmente sobre la desaparición de cuatro aerotécnicos y los verdaderos objetivos de la operación.

Durante un debate en el que participó el comunicador Ramón Tolentino, Almanzar examinó las circunstancias del caso, las decisiones legales adoptadas por El Salvador y las dificultades que, a su juicio, enfrenta cualquier fuerza extranjera que pretenda controlar a las pandillas haitianas.

Sus declaraciones provocaron diferencias entre los participantes, algunos de los cuales defendieron la intervención de Bukele como una oportunidad para enfrentar la inseguridad en Haití y reducir la presión sobre República Dominicana.

¿Por qué Almanzar cuestiona la desaparición de los cuatro soldados?

Uno de los planteamientos más controversiales de Almanzar estuvo relacionado con la información disponible sobre los cuatro militares salvadoreños desaparecidos el 18 de octubre de 2026, luego de un ataque de grupos armados en Croix-des-Bouquets, cerca de Puerto Príncipe.

El abogado consideró extraño que, según su exposición, no se hubiera identificado públicamente a todos los afectados ni presentado información verificable sobre quiénes los mantenían retenidos.

Almanzar afirmó que nunca había conocido un secuestro en el que no se identificara a todos los rehenes, nadie asumiera su retención, no existiera una solicitud de rescate y tampoco se presentara una prueba de vida.

Explicó que esas circunstancias lo llevaron incluso a consultar definiciones jurídicas del secuestro, aunque sus observaciones no constituyen pruebas de que los militares no existan ni de que la desaparición haya sido simulada.

En el debate también sostuvo que los cuatro hombres habrían muerto desde octubre. Sin embargo, esa afirmación no está confirmada por las autoridades y contradice la incertidumbre que permanece sobre su paradero.

profesor y abogado Eliseo Almanzar
profesor y abogado Eliseo Almanzar

De hecho, el caso sí cuenta con información pública sobre los cuatro desaparecidos: Edimar Rosales, identificado en reportes periodísticos sobre el ataque, Nehemías Isaac Orellana Ortiz, Josué Antonio Pérez Trejo y William D. García.

La controversia por los cuatro cuerpos encontrados en Haití

Almanzar también examinó el hallazgo de restos humanos entregados a la misión internacional por una organización externa, después de que inicialmente se planteara la posibilidad de que pertenecieran a los salvadoreños.

El presidente Bukele rechazó esa identificación el 24 de octubre y aseguró que los restos correspondían a otras personas, entre ellas un menor y un individuo que llevaba parte de un uniforme militar extranjero.

La Fuerza de Supresión de Pandillas reconoció posteriormente haber recibido restos sin identificar, pero no confirmó que pertenecieran a los cuatro aerotécnicos.

Almanzar utilizó las contradicciones surgidas alrededor de ese hallazgo para reforzar sus preguntas sobre el manejo de la información y la falta de una identificación definitiva.

Bukele
Bukele

La aparición de esos restos no demuestra que los soldados hayan muerto. Tampoco permite concluir que el secuestro sea ficticio.

Almanzar explica por qué considera que Bukele maneja una estrategia de comunicación

Otro de los argumentos principales del profesor estuvo relacionado con la trayectoria profesional de Bukele, quien trabajó en el ámbito publicitario antes de convertirse en presidente.

Almanzar reconoció los resultados de su administración en materia de seguridad, pero sostuvo que el mandatario también conoce cómo utilizar la comunicación política para presentar sus decisiones y conectar con la población.

Según explicó, una operación puede proyectarse públicamente como exitosa sin que necesariamente resuelva el problema de fondo.

Para desarrollar ese argumento, recordó las declaraciones de Bukele durante la visita de la presidenta peruana Keiko Fujimori a El Salvador, el 29 de octubre.

En esa comparecencia, Bukele explicó que su objetivo inmediato era recuperar con vida a los cuatro aerotécnicos y que sus fuerzas actuarían contra las pandillas durante las operaciones de búsqueda.

Almanzar interpretó que una misión centrada en recuperar personal y responder a grupos específicos puede tener objetivos más limitados que una intervención destinada a restablecer la seguridad de todo Haití.

También cuestionó que se pueda medir el éxito únicamente por la cantidad de pandilleros neutralizados, sin evaluar si el Estado haitiano recupera su capacidad para garantizar seguridad.

La ley aprobada antes de la desaparición de los militares

Uno de los aspectos que más destacó Almanzar fue la legislación salvadoreña que regula la participación de sus Fuerzas Armadas en Haití.

Durante su exposición mencionó una disposición que, según explicó, ampliaba las posibilidades de actuación del personal militar y establecía protecciones jurídicas para los integrantes de la misión.

La Asamblea Legislativa de El Salvador confirmó que el 29 de septiembre de 2026 aprobó, con 57 votos, una ley especial transitoria para permitir la continuidad de la participación militar salvadoreña en la Fuerza de Supresión de Pandillas.

Almanzar consideró especialmente relevante que esa autorización precediera a la desaparición de los cuatro aerotécnicos.

También planteó preguntas sobre el alcance de la inmunidad jurídica del personal y si existía una planificación para desarrollar operaciones fuera de la estructura multinacional.

Su interpretación sobre una posible estrategia militar previa debe distinguirse del contenido confirmado de la legislación. La aprobación de una ley anterior al ataque no demuestra por sí sola que la desaparición estuviera prevista.

¿Por qué considera que Haití es diferente de El Salvador?

El profesor insistió en que la experiencia salvadoreña contra las pandillas no puede trasladarse automáticamente a Haití, debido a las diferencias territoriales, institucionales y operativas.

Explicó que las organizaciones armadas haitianas mantienen presencia en zonas densamente pobladas, donde cualquier operación militar requiere identificar cuidadosamente a sus integrantes para evitar afectar a civiles.

También mencionó las dificultades que representan las áreas montañosas, las extensas zonas controladas por grupos armados y las limitaciones de la Policía Nacional de Haití.

Almanzar recordó además que Haití ha experimentado numerosas intervenciones extranjeras desde 1915, sin conseguir una estabilidad institucional duradera.

Su conclusión fue que una intervención militar puede producir resultados inmediatos sin garantizar que desaparezcan las condiciones que permiten la expansión de las pandillas.

Críticas al modelo de seguridad aplicado por Bukele en El Salvador

Almanzar también abordó el régimen de excepción salvadoreño y los numerosos encarcelamientos realizados durante la ofensiva gubernamental contra las pandillas.

Aunque reconoció la reducción de la criminalidad, cuestionó las restricciones a las garantías procesales y la situación judicial de personas detenidas bajo esas medidas.

Durante el intercambio, otros participantes defendieron que las autoridades salvadoreñas disponen de información para diferenciar entre integrantes de alto rango de las pandillas y personas con responsabilidades menores.

Almanzar respondió que la existencia de información policial no sustituye los procedimientos judiciales ni una sentencia, y explicó que sus preferencias personales no pueden colocarse por encima de la Constitución y las leyes.

Ramón Tolentino y otros participantes defienden la intervención

Durante el debate también surgieron argumentos favorables al despliegue militar salvadoreño.

Los participantes señalaron que, incluso si Bukele no logra eliminar completamente a las pandillas, una reducción de su capacidad operativa podría representar un avance importante para la seguridad haitiana.

También destacaron que la intervención ha aumentado la atención internacional sobre la crisis, ha reactivado las conversaciones sobre el tráfico de armas y ha generado nuevas exigencias de control fronterizo en República Dominicana.

Otro argumento fue que las operaciones militares no pueden divulgar todos sus detalles de inteligencia, porque hacerlo podría comprometer la seguridad del personal y las estrategias de rescate.

Almanzar reconoció que algunas acciones podrían producir resultados positivos, pero mantuvo su postura de que deben analizarse los objetivos concretos y las consecuencias a largo plazo.

¿Qué significa esta misión para República Dominicana?

Ante las preguntas sobre los posibles beneficios para República Dominicana, Almanzar recordó que Bukele gobierna El Salvador y responde principalmente a los intereses de su propio país.

Consideró que corresponde a las autoridades dominicanas definir y ejecutar una política migratoria y fronteriza adecuada, independientemente de las decisiones del mandatario centroamericano.

En ese contexto, cuestionó el funcionamiento del Consejo Nacional de Migración y sostuvo que el organismo había pasado un período prolongado sin reunirse, pese a la importancia del tema haitiano.

El profesor también criticó las posiciones que convierten el debate sobre Haití exclusivamente en una confrontación contra los ciudadanos haitianos, en lugar de examinar las responsabilidades institucionales.

¿Qué se sabe actualmente de los cuatro militares salvadoreños?

La información más reciente, publicada el 4 de noviembre de 2026, señala que la Policía Nacional de Haití localizó el vehículo utilizado por los cuatro aerotécnicos durante el ataque del 18 de octubre.

La operación contó con participación de las fuerzas haitianas, la misión internacional y personal salvadoreño. Sin embargo, el hallazgo del vehículo no permitió localizar a los desaparecidos.

El despliegue ordenado por Bukele supera los 2,000 militares salvadoreños, mientras continúan las preguntas sobre la estructura de mando y el alcance de las operaciones.

Hasta el 5 de noviembre de 2026, no existe confirmación pública de que los cuatro aerotécnicos hayan sido liberados ni de que sus muertes estén verificadas.

Por tanto, las dudas expresadas por Eliseo Almanzar forman parte de un debate sobre la transparencia y los objetivos de la intervención, pero no demuestran que los cuatro soldados no existan. Su paradero continúa sin esclarecerse oficialmente.

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