El Ajiaco Santafereño es uno de los platos más representativos de la cocina colombiana y una verdadera joya del altiplano cundiboyacense.
Esta sopa espesa y reconfortante nació en la sabana de Bogotá, donde el clima frío y los productos de la tierra marcaron su identidad.
Su fama se debe a la combinación única de ingredientes sencillos que, juntos, crean un sabor profundo, casero y memorable.
Lo que hace tan especial al ajiaco es su respeto por la tradición. No es una sopa rápida ni improvisada. Tiene tiempos, técnicas y pequeños secretos transmitidos por generaciones.

Cada papa cumple una función específica y la huasca aporta ese aroma inconfundible que inmediatamente transporta a una cocina campesina colombiana. Por eso, quienes lo prueban una vez suelen recordarlo para siempre.
Este plato se ama porque alimenta el cuerpo y también la memoria. En muchos hogares colombianos, el ajiaco está ligado a reuniones familiares, domingos tranquilos y celebraciones sencillas.
Prepararlo es un acto de cariño. Hoy aprenderás a hacerlo de forma clara, detallada y fiel a su esencia, para que puedas disfrutarlo en cualquier parte del mundo.

Por qué te encantará esta receta
Esta receta de Ajiaco Santafereño destaca por su sabor auténtico y su preparación honesta. No requiere técnicas complicadas ni ingredientes artificiales.
Cada paso tiene un propósito claro y el resultado es una sopa equilibrada, reconfortante y profundamente colombiana.
Además, es una receta flexible. Puedes ajustarla a los ingredientes disponibles sin perder su esencia. Funciona perfecto para compartir en familia, rinde bien y se puede adaptar al punto de espesor que más te guste.
Es ideal tanto para cocineros principiantes como para quienes aman la cocina tradicional.

Ingredientes
Para cuatro porciones necesitarás: 1 pechuga de pollo con hueso y piel, aproximadamente 600 a 700 gramos. 1,5 a 2 litros de agua. 2 mazorcas de maíz tierno partidas en trozos grandes. 3 papas sabaneras medianas. 3 papas pastusas medianas. 200 a 250 gramos de papa criolla.

También necesitarás 4 ramas de cebolla larga, 15 gramos de cilantro con tallo, 1 diente de ajo grande o 2 pequeños, hojas de huasca frescas o secas al gusto, 1 cucharada de sal, pimienta al gusto, una pizca pequeña de comino, 2 cucharadas de leche entera. Para servir: crema de leche, alcaparras y aguacate.

Utensilios necesarios
Olla grande y profunda, cuchillo bien afilado, tabla de corte, cuchara de madera o resistente al calor, rallador, cucharón para servir y un recipiente para desmechar el pollo. No necesitas utensilios especiales, solo una cocina organizada y paciencia.
Instrucciones paso a paso
1. Coloca el agua en la olla y llévala a fuego alto hasta que empiece a hervir. Agrega la pechuga de pollo entera, las mazorcas y un atado hecho con cebolla larga, cilantro y algunas hojas de huasca. Tapa y deja hervir durante 20 minutos.
2. Mientras tanto, pela las papas sabaneras y córtalas en láminas medianas. Agrégalas a la olla cuando se cumplan los primeros 10 minutos de cocción. No revuelvas en exceso. Deja que se cocinen suavemente.
3. Pasados otros 10 minutos, incorpora las papas pastusas peladas y cortadas. Añade la sal, el ajo picado finamente, la pimienta y el comino. Tapa nuevamente y mantén el hervor constante.
4. Retira la pechuga de pollo cuando esté bien cocida. Déjala reposar para desmecharla más tarde. En este punto agrega la papa criolla, algunas en rodajas y otras ralladas para espesar el caldo de forma natural.
5. Cocina durante 15 a 20 minutos más. Revuelve suavemente de vez en cuando para ayudar a liberar el almidón. Ajusta el espesor según tu preferencia. Devuelve parte del pollo desmechado a la olla.
6. Agrega más huasca picada y el cilantro finamente cortado en los últimos cinco minutos. Apaga el fuego y deja reposar el ajiaco durante ocho minutos antes de servir.
Consejos del chef
No agregues todas las papas al mismo tiempo. Este es el error más común. Cada variedad necesita su momento para cumplir su función. Evita revolver constantemente al inicio para no deshacer las papas demasiado rápido.
Si no consigues huasca, puedes usar una mezcla de perejil, cilantro y estragón. No será idéntico, pero se acercará bastante. Siempre prueba y ajusta la sal al final, cuando el caldo ya esté concentrado.
Variaciones de la receta
Algunas personas agregan un poco de leche adicional para un caldo más suave. Otras prefieren todo el pollo dentro de la olla. También puedes usar muslos o contramuslos, aunque la pechuga es la opción tradicional.
En algunas casas se sirve con arroz blanco aparte. No es obligatorio, pero acompaña bien. La esencia del ajiaco siempre debe mantenerse sencilla y sin exceso de condimentos.
Cómo almacenar y recalentar
Guarda el ajiaco en un recipiente hermético en refrigeración hasta por tres días. Al recalentar, hazlo a fuego bajo y agrega un poco de agua o caldo para recuperar la textura original. No lo hiervas fuerte.
Qué acompañar con esta receta
El acompañamiento clásico incluye aguacate fresco, crema de leche y alcaparras al gusto. Cada comensal ajusta estos ingredientes en su plato. Un ají suave también funciona muy bien.
Errores comunes y cómo evitarlos
Usar solo un tipo de papa cambia completamente el resultado. Revolver en exceso desde el inicio genera un puré sin textura. Omitir la huasca elimina el carácter del plato. Respeta los tiempos y el orden.
Preguntas frecuentes
¿El ajiaco lleva ajo? Tradicionalmente no, pero una pequeña cantidad aporta profundidad sin afectar el sabor. ¿Debe quedar muy espeso? Depende del gusto. El equilibrio es la clave.
Tabla nutricional aproximada
Por porción: 420 calorías, 28 gramos de proteína, 45 gramos de carbohidratos, 15 gramos de grasa, alto contenido de potasio y buena fuente de energía.
Conclusión
El Ajiaco Santafereño es más que una sopa. Es historia, identidad y tradición servida en un plato. Prepararlo con calma y respeto garantiza un resultado memorable. Si te gustó esta receta, compártela y sigue celebrando la cocina colombiana en tu hogar.