Diario al Día | Duarte, República Dominicana — Una mujer desaparece tras un engaño telefónico y su familia acusa después a una pariente cercana.

La desaparición de Rosa Marte ocurre el jueves 9 de julio de 2026 en la comunidad de Barraquito, Limón del Yuna. La mujer aborda un vehículo negro tras un aviso falso.

Según el primer video difundido, alguien informa a Marte que su hijo sufrió un accidente de tránsito. Ella sale de inmediato hacia la casa de un vecino, alrededor de las 7:00 a.m.

El comunicador local relata que Marte le dice al vecino: «mi hijo acaba de sufrir un accidente de tránsito, me acaban de llamar y me tengo que ir». Después llega el vehículo.

De acuerdo con el relato inicial, «llegaron un hombre y una mujer a su vivienda en un carro negro», donde ella se sube de forma voluntaria, confiando en la falsa emergencia.

Vecinos confirman posteriormente que el accidente era mentira. La desaparición de Rosa Marte queda así vinculada, en un primer momento, a desconocidos sin identificar.

El video incluye un fragmento de cámara de seguridad que muestra un vehículo oscuro circulando, presentado como el mismo carro negro utilizado en el engaño.

También se exhibe una fotografía de Marte, mujer de piel morena, cabello recogido, con una camisa color vino. Su paradero permanece desconocido tras el hecho.

Se menciona un posible rastreo telefónico. «Se cree que anda por la zona de Monte Plata, luego vieron por Santo Domingo, porque ahí estaban rastreando el teléfono», afirma el narrador.

Sin embargo, esta información no ha sido confirmada oficialmente. El comunicador insiste en que «nadie ha sabido el paradero de ella por ningún lado» hasta el momento de la grabación.

Un día después, el 10 de julio, surge una segunda pieza que reconfigura el caso. Dominga Sierra, prima de la víctima, entrega declaraciones que cambian el eje de la desaparición de Rosa Marte.

Sierra afirma: «fue la esposa del hijo que fue a la casa a buscarla, diciéndole que su hijo había tenido un accidente y que él requería la presencia de ella».

Según Sierra, la nuera de Marte es presuntamente integrante de un cuerpo militar, aunque admite no conocer su nombre porque nunca ha tenido trato con ella.

La alerta familiar se activa por la ausencia de un mensaje matutino habitual. «Al ver que ella no tiró ningún saludo de la mañana, los familiares nos preocupamos», explica Sierra.

Un pariente contacta entonces a una vecina para averiguar si Marte estaba enferma. Así confirman que había salido de su casa por la falsa emergencia.

Ella añade: «cuando nos informaron de verdad que era la señora que había ido en un carro y se la había llevado». Esto confirma el engaño premeditado.

El comunicador, ahora identificado como «Chilote Torres Informa», reafirma: «se lo están atribuyendo a una supuesta y esposa de un hijo de ella, supuestamente».

Torres insiste en que la víctima «salió corriendo con ellos en el carro negro», subrayando el estado de pánico provocado por el engaño sobre su hijo.

Por lo tanto, la desaparición de Rosa Marte pasa de ser un presunto secuestro exprés por desconocidos a un posible conflicto familiar con una sospechosa vinculada a fuerzas de seguridad.

En consecuencia, la difusión del caso mediante medios comunitarios busca presionar una respuesta oficial, mientras la familia intenta formalizar la denuncia ante las autoridades.

Finalmente, ambas piezas coinciden en la fecha, el vehículo negro y el mecanismo del engaño, aunque difieren en la identidad de los responsables señalados por los testigos.

Hasta el cierre de esta nota, no existe confirmación oficial sobre el paradero de Rosa Marte ni sobre la identidad plena de la mujer señalada por la familia.

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