Las Vegas te puede intimidar la primera vez. Todo brilla, todo suena, todo promete. Pero si llegas con un plan simple, la ciudad se vuelve amable.

En tres días puedes ver lo más famoso, comer rico, moverte barato y hasta escapar a la naturaleza sin sentir que te vaciaron la billetera.

Antes de llegar: entiende “el Strip” y el tamaño real

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Cuando la gente dice “vamos a Las Vegas”, casi siempre habla del Strip. Es la avenida donde están los hoteles enormes y las postales clásicas.

Lo importante: todo queda “cerca” en el mapa, pero caminar aquí cansa. Los hoteles son gigantes y cruzar calles toma tiempo.

Para ubicarte, piensa el Strip en tres partes: sur cerca del letrero “Welcome”, centro donde todo se siente más intenso, y norte cerca de The Strat. Si entiendes eso, ya ganaste. Te ahorras vueltas, calor y ese “¿por qué caminamos tanto?”

Día 1: hotel económico, transporte barato y hoteles temáticos

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Foto por Diana Jomante on Unsplash

Si viajas con presupuesto, muchos latinos terminan en opciones como Circus Circus. No es un hotel de lujo, y mucha gente lo llama “de los peores del Strip”, pero también suele estar entre los más baratos.

En días de semana aparecen noches alrededor de 70 dólares, y el parking gratis ayuda.

Un detalle práctico: algunas habitaciones no tienen nevera. Eso te obliga a pensar en snacks sencillos y bebidas frías por fuera.

Dentro del hotel, el agua puede sentirse carísima: se menciona 3.50 el agua pequeña y 4.50 la grande. También aparece Pepsi a 3.50 en máquina. Sí, duele.

Otra cosa que sorprende es el agua de la llave. Hay viajeros que dicen que “sale blanca” y no les gusta el sabor.

Entonces, plan de adulto responsable: compra un paquete de botellas en una tienda fuera del hotel. Ese solo paso te baja el gasto diario y te evita el mal humor.

Para moverte sin gastar en Uber, apóyate en el bus The Deuce. Es de dos pisos y recorre el Strip y llega al Downtown.

El pase de 24 horas cuesta 8 dólares y el de 2 horas cuesta 6. Si piensas moverte mucho, el de 24 horas es el salvavidas.

Lo bueno del Deuce es que te subes y bajas con calma. Lo malo: a veces va lleno y el tráfico del Strip no perdona.

Aun así, para primer viaje funciona perfecto. Además, te quita la tentación de pagar “cinco dólares por un Uber” solo por cansancio.

La actividad gratis que siempre gana: entrar a hoteles como si nada

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En Las Vegas puedes entrar a casi cualquier hotel sin pagar. Caminas, miras, te tomas fotos y sigues. Nadie te pregunta nada.

Lo único que no puedes “usar” gratis son habitaciones y piscinas. Pero por dentro hay tiendas, teatros, restaurantes y locuras visuales.

Si quieres empezar alto, entra al The Venetian. Por dentro se siente como un set de película. Techos pintados, luz suave, canales y esa vibra de “estamos afuera” aunque estés bajo techo. No es barato dormir ahí. Se menciona que una noche puede ir de 200 a cifras muy altas.

Después, apunta al Bellagio. Tiene un jardín de flores reales que cambia por temporada, y solo verlo ya justifica la visita.

También está el clásico show de aguas danzantes, que se vuelve el “momento película” del día. Se comenta que ocurre cada 30 minutos en la tarde, y cada 15 minutos de noche.

Ojo con un detalle: a veces hay montajes y plataformas para eventos grandes que tapan la vista. Si te pasa, busca un costado o míralo desde un punto alto.

Mucha gente lo mira desde la zona del Hotel Paris, incluso desde su torre, porque se ve precioso.

Día 1 noche: show grande o plan inteligente

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Si sueñas con Cirque du Soleil, puedes hacerlo, pero entra con ojos abiertos.

Se menciona un ticket de 186 dólares por persona para un show con agua en el Bellagio. Es caro, sí. La forma inteligente es comprar con tiempo y aceptar asientos más atrás.

Otra opción es usar un pase de atracciones tipo “Las Vegas Pass”. Hay viajeros que compran dos días y exprimen todo lo que puedan.

Algunos pases de 3 días o más incluyen una actividad “premium” según la oferta del momento. Si te cuadra, te puede bajar mucho el costo total.

Día 2: The Strat, vistas completas y un tour distinto

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El segundo día lo dedicaría al norte del Strip. Empieza en The Strat, la torre que se ve desde lejos. Con algunos pases, subir al observatorio sale incluido.

El Observation Deck suele costar alrededor de 24 dólares si lo compras suelto, y las vistas valen cada minuto.

Arriba hay dos niveles: el observatorio interior, y un piso más arriba el exterior. Muchos viajeros sienten que el interior ya se ve increíble, porque las ventanas inclinadas te dan panorámica.

Además, hay un bar, y sorprende que no todo sea “exagerado” en precio para ser Las Vegas.

En la parte alta también existen atracciones extra, como las que simulan “tirarte” desde la torre. En algunos relatos se mencionan costos altos y horarios que comienzan cerca de las 2:30 p.m.. O sea, si subes temprano, puede que esas experiencias estén cerradas. Planifica ese detalle.

Luego, haz algo distinto: el tour en triciclo eléctrico con GPS. Es como esos autitos turísticos que a veces ves en otras ciudades, pero aquí vas en un vehículo raro para dos personas.

Te piden licencia de conducir, te ponen un video de seguridad y te advierten: no te metas en la línea del bus.

El tour dura cerca de 45 minutos, aunque algunos lo hacen en 35 si van rápidos. Los precios mencionados son altos, como 129 o 145 dólares según la ruta. Si pagas de tu bolsillo, duele. Pero si viene incluido en tu pase, se disfruta sin culpa.

Día 2 tarde: museos curiosos y atracciones “de película”

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Si te interesa la historia oscura y el lado clásico de la ciudad, anota el Museo de la Mafia. Hay quien dice que es muy interesante y que con audioguía puedes hacer un recorrido largo.

También aparece el Madame Tussauds y un museo para adultos que muchos califican como “medio flojo”.

Entre las experiencias estilo parque temático, algunos comparan una atracción con “el Soarin” de Disney, como un paseo que te “vuela” por paisajes del oeste.

También está la montaña rusa del hotel New York-New York. Y si te gusta ver la ciudad desde arriba, la rueda gigante suele dar una vuelta lenta, de unos 30 minutos.

Un plus divertido que aparece en el relato: una experiencia inspirada en Los Juegos del Hambre con una pantalla táctil enorme.

Aunque no seas fan de la saga, disparar flechas a una pantalla gigante suena a plan perfecto para reírte con amigos o con familia grande.

Hoteles que no te debes perder por dentro

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Si tuviera que elegir los “imperdibles” para entrar y pasear, me quedo con The Venetian, Caesar’s Palace, Bellagio, Paris y New York-New York.

Son los que más te dan esa sensación de estar viajando por el mundo sin salir del aire acondicionado.

Otros hoteles se ven mejores por fuera que por dentro. Por ejemplo, Excalibur llama mucho la atención con su estilo medieval, pero muchos viajeros lo describen con malas calificaciones.

Y el Luxor impresiona por su pirámide y su esfinge, pero por dentro algunos lo sienten antiguo para hospedarse, aunque sí vale visitarlo.

En el Luxor se mencionan dos atracciones famosas: el museo del Titanic y una exhibición tipo Bodies. Los precios mencionados rondan 43 dólares el Titanic y 53 si haces dos atracciones.

Si viajas con niños curiosos, puede ser un “día educativo” con aire de show.

Día 3: Downtown, Fremont Street y el “otro” Las Vegas

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Foto por Chuang XY on Unsplash

El tercer día es para el Downtown. Aquí está Fremont Street, la bóveda con pantalla gigante, música en vivo y luces que te caen encima como un concierto.

Esta zona fue el corazón original de la ciudad, antes de que el Strip se quedara con toda la fama.

En Fremont verás artistas callejeros, bares, conciertos y una vibra más cruda. También hay gente que ofrece fotos por propina.

Mi consejo: mantén límites claros y no te enredes si no quieres. Fremont es para mirar, caminar, reírte y sacar fotos del techo iluminado.

Cerca está el hotel Golden Nugget, donde se exhibe una pepita de oro famosa, llamada The Hand of Faith.

Se menciona que pesa alrededor de 27 kg y que es de las más grandes en exhibición pública. Es una parada rápida, pero se siente muy “historia de Las Vegas”.

Para llegar al Downtown puedes usar el Deuce y listo. También puedes ir en Uber o Lyft, pero el precio cambia con la demanda.

Muchos viajeros sienten que en Fremont las bebidas y souvenirs salen más baratos que en el Strip. No es magia. Es otra zona, con otra dinámica.

Escapada fuera de la ciudad: Red Rock y Hoover Dam

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Foto por Uvi D on Unsplash

Si ya viste luces dos días seguidos, tu cerebro pide silencio. Por eso, apunta a Red Rock Canyon, a unos 30 minutos.

Es naturaleza real, senderos y aire abierto. Se menciona una entrada alrededor de 15 dólares. Te cambia el ánimo y te recuerda que Nevada no es solo neón.

Otra escapada potente es la Hoover Dam. Se habla de su construcción iniciada en 1931 y terminada en unos cinco años, con cifras enormes de concreto.

También está el puente Mike O’Callaghan–Pat Tillman, con vista panorámica y acceso gratis. Pararte ahí se siente épico.

Un detalle divertido: en esa zona puedes estar entre Nevada y Arizona en un mismo momento, con un pie en cada lado.

Incluso se comenta que hay relojes con horarios distintos por el tema del cambio de hora, porque Arizona no siempre ajusta igual que Nevada. Eso sorprende.

Consejos reales para no gastar de más

Primero, no compres agua dentro del hotel si puedes evitarlo. Segundo, combina caminatas cortas con transporte:

The Deuce, el Monorail y los trams gratuitos entre hoteles selectos. El Monorail ofrece pases, como 13.45 por 24 horas cuando compras online, y se vuelve útil si odias el calor.

Tercero, elige uno o dos shows pagos y el resto hazlo gratis. Las fuentes del Bellagio, los lobbies temáticos y caminar por hoteles te llenan el día sin pagar.

Y cuarto, si te conviene un pase de atracciones, exprímelo sin pena. Eso funciona solo si madrugas.

Un aviso importante sobre “atracciones clásicas”

Muchos itinerarios mencionan el show del volcán del Mirage como algo gratuito y espectacular.

Sin embargo, ese resort ha pasado por cambios grandes y el acceso puede variar según cierres y remodelaciones recientes. Si esa era tu ilusión, confírmalo al llegar para no perder tiempo.

Las Vegas no es solo fiesta. También es arquitectura rara, shows impecables, hoteles que parecen parques temáticos y rutas que te enseñan un “mini mundo” en tres días.

Si vas con familia, se puede. Si vas con amigos, también. Lo clave es moverte inteligente y elegir bien en qué gastar.