Diario al Día | Las Galeras, Samaná, República Dominicana – Orquidia Kelly Trinidad, conocida cariñosamente como Rubí, falleció este fin de semana tras más de dos años de lucha contra el cáncer de mama, en un proceso médico y humano que marcó profundamente a su familia y su entorno más cercano.
La joven era la mayor de cuatro hermanos y, en su adultez temprana, descubrió una lesión que inicialmente fue catalogada como “benigna”, pero que con el tiempo se convirtió en el punto de partida de su diagnóstico oficial en abril de 2024.

En ese momento se confirmó que padecía un carcinoma ductal infiltrante grado 3, triple negativo, una forma agresiva del cáncer de mama que cambió por completo el rumbo de su vida y la obligó a iniciar tratamiento inmediato.
Desde entonces, Orquidia enfrentó un proceso médico intenso que incluyó 16 sesiones de quimioterapia, una mastectomía bilateral radical, 30 sesiones de radioterapia y seis meses de quimioterapia oral con capecitabina (Xeloda), siempre bajo estricta supervisión especializada por el avance del cáncer de mama.

A pesar de una leve recuperación inicial, la enfermedad mostró un comportamiento más agresivo con una recaída temprana, aparición de nuevos nódulos y la necesidad de una nueva biopsia abierta, confirmando que el cáncer de mama había regresado con mayor fuerza.
En medio de ese proceso, la joven llegó a depender de medicamentos de alto costo para sostener su tratamiento.
“Dependo de medicamentos de alto costo, medicamentos que representan mi esperanza de seguir viviendo. Cada día sin ellos es un recordatorio de lo frágil que puede ser la vida… y de lo fuerte que intento ser”, había expresado en sus redes sociales mientras enfrentaba el cáncer de mama.

Precisamente, esas plataformas digitales se convirtieron en su espacio de desahogo y comunicación, donde compartía avances, mensajes de fe y palabras de agradecimiento que, según relataba, la ayudaban a sostener la carga emocional del cáncer de mama que atravesaba.
Sus restos fueron expuestos y sepultados este domingo en Las Galeras, Samaná, en una despedida marcada por el dolor de sus seres queridos y el recuerdo de su incansable batalla contra el cáncer de mama.
Sus huellas quedaron también en su faceta profesional, ya que era graduada de psicología industrial y contaba con estudios en cosmética, lo que le permitió construir un perfil versátil y comprometido con el bienestar de los demás, incluso mientras enfrentaba el cáncer de mama.
En ese camino creó la línea de productos capilares y corporales Kairoliv Natural Care, pensada especialmente para pacientes que atravesaban situaciones similares, convirtiendo su experiencia con el cáncer de mama en una forma de acompañar a otros en su proceso.
Su historia deja un testimonio de fortaleza y sensibilidad humana, en medio de un proceso complejo donde el cáncer de mama no solo transformó su vida, sino también la de quienes siguieron de cerca su lucha hasta el final.
