El Pabellón Criollo Venezolano es mucho más que un plato típico. Representa identidad, memoria y unión cultural.
Cada uno de sus componentes cuenta una historia distinta, pero juntos forman uno de los sabores más queridos de Venezuela. Este plato aparece tanto en mesas familiares como en celebraciones especiales.
Su fama nace de la sencillez bien ejecutada. Caraotas negras, carne mechada, arroz blanco y tajadas de plátano maduro conviven sin mezclarse, respetando su esencia.

Ese equilibrio visual y gustativo lo convierte en una experiencia que conecta directamente con la tradición y el hogar.
Quien prueba un pabellón bien hecho entiende por qué despierta tanta nostalgia. Su aroma, textura y contraste de sabores logran transportar a cualquier venezolano a su infancia.
No es solo comida, es una verdadera máquina del tiempo culinaria.
Por qué te encantará esta receta
• Es una receta tradicional explicada de forma clara y práctica.
• Usa técnicas sencillas con resultados profesionales.
• Permite variaciones según gustos personales.
• Es ideal para comidas familiares abundantes.
• Tiene gran valor cultural y emocional.

Ingredientes
Para las caraotas negras
300 g de caraotas negras
2 cucharaditas de bicarbonato de sodio
Sal al gusto
½ pimentón rojo
½ cebolla grande
2 ajíes dulces
2 dientes de ajo
Comino al gusto

Para la carne mechada
900 g de carne para mechar (falda)
Agua suficiente
Sal al gusto
2 tomates medianos
½ pimentón rojo
½ cebolla grande
2 ajíes dulces
2 dientes de ajo
1 cucharada de pasta de tomate
Comino al gusto

Para los contornos
1 taza de arroz blanco
2 tazas de agua
1 diente de ajo
Sal al gusto
2 plátanos maduros
Aceite para freír

Utensilios necesarios
Ollas grandes, sartén profundo, cuchillo afilado, tabla de corte, colador, cucharas de madera y recipiente para reservar caldos.
Instrucciones paso a paso
1. Lava las caraotas negras, elimina impurezas y remójalas con bicarbonato durante la noche.
2. Enjuaga las caraotas y hiérvelas con abundante agua y sal hasta que estén blandas. Reserva con su líquido.
3. Cocina la carne con agua, sal y, si deseas, cebolla y ajo porro. Deja hervir hasta que esté muy blanda.
4. Deja enfriar la carne, retira fibras no comestibles y mechala con las manos en hebras largas.
5. Sofríe cebolla, pimentón y ají dulce. Agrega ajo y luego las caraotas con parte de su caldo. Cocina hasta espesar.
6. En otra olla, sofríe los vegetales restantes, agrega tomate, pasta de tomate y carne mechada. Humedece con caldo.
7. Cocina a fuego medio hasta que la carne quede jugosa y bien sazonada.
8. Prepara el arroz aromatizando aceite con ajo, sofríe el arroz y cocina con agua y sal hasta que quede suelto.
9. Pela los plátanos, corta en tajadas diagonales y fríe en aceite caliente hasta dorar.
10. Sirve cada componente por separado respetando la presentación tradicional.
Consejos del chef
Reserva siempre los caldos. Aportan humedad y sabor. No sobrecargues de sal. Ajusta al final. Usa plátanos bien maduros para lograr tajadas dulces y suaves.
Variaciones de la receta
Algunas regiones agregan azúcar a las caraotas. Otras acompañan con aguacate, queso fresco o huevo frito. También existe versión con pescado mechado o alternativa vegetariana.
Cómo almacenar y recalentar
Guarda cada componente por separado en recipientes herméticos. Recalienta a fuego bajo agregando un poco de caldo para conservar textura.
Qué acompañar con esta receta
Aguacate fresco, ensalada sencilla o una bebida natural. El pabellón es un plato completo por sí solo.
Errores comunes y cómo evitarlos
No mezclar todo desde el inicio. Evita carne seca usando caldo. No freír el plátano distraído para evitar que se queme.
Preguntas frecuentes
¿Las caraotas llevan azúcar? Es opcional y depende del gusto regional.
¿Se puede usar olla de presión? Sí, reduce tiempos.
¿Qué corte de carne es mejor? Falda por su fibra.
Tabla nutricional aproximada
Calorías: 650 kcal
Proteínas: 32 g
Carbohidratos: 70 g
Grasas: 25 g
Conclusión
El Pabellón Criollo Venezolano es tradición viva. Prepararlo es un acto de memoria y cariño. Compártelo, disfrútalo y deja que su sabor hable por ti.