Diario al Día | Santo Domingo, República Dominicana — Raúl Grisanty falleció este martes 14 de julio a los 74 años, dejando una trayectoria de cinco décadas en la música, la televisión y el entretenimiento dominicano, marcada por su carisma, profesionalismo y una personalidad que lo convirtió en una figura admirada por varias generaciones.
La historia de Raúl Grisanty comenzó lejos de los escenarios. Nacido el 14 de diciembre de 1951 en Manzanillo, Montecristi, el joven de porte atlético parecía destinado a triunfar en el béisbol.

Sus habilidades deportivas le permitieron recibir cuatro contratos en blanco para avanzar al profesionalismo, pero decidió tomar otro camino debido a las condiciones económicas de la época.
Su decisión deportiva abrió paso a una carrera artística inesperada. La historia de Raúl Grisanty estuvo marcada por una combinación de disciplina, sensibilidad y oportunidades que aparecieron de manera casual.
Durante su juventud en Santiago de los Caballeros, acompañaba serenatas con amigos y una noche terminó tomando el micrófono cuando el músico que lo acompañaba olvidó la letra de una canción dedicada a una joven que le interesaba.
Aquel momento cambió su vida. La joven se convirtió en su primera esposa y madre de su hija mayor, mientras su voz revelaba un talento que hasta entonces permanecía oculto.

Su padre, un compositor al que admiraba profundamente, escribió una canción en secreto y la presentó al Tercer Festival de la Canción Dominicana, donde Raúl sorprendió al público.
«Mi papá abrió la puerta llorando y me dijo: ‘Dios, ¿cómo tú cantas?’. Yo le dije que no sabía, que yo no cantaba… pero ahí empezó todo», reveló durante una entrevista en 2019 para Canal Teleuniverso.
Antes de consolidarse como cantante, Raúl Grisanty destacó también en otras disciplinas deportivas. Fue campeón intercolegial de tenis juvenil durante cinco años consecutivos y alcanzó el subcampeonato nacional de clavados.

Además, su infancia estuvo influenciada por el ambiente político de la época, ya que fue hijo de un ferviente antitrujillista y fundador del Movimiento Revolucionario 14 de Junio. Sus padrinos de bautismo fueron Manolo Tavárez Justo y Minerva Mirabal.
Como intérprete, grabó cinco producciones discográficas y más de 60 canciones, entre ellas «Yo lo haré», «Se me hace tarde», «Enamorado de tu boca» y «Nunca podrás decir que no te amé».
Su principal referencia artística fue el mexicano Marco Antonio Muñiz, aunque su influencia también alcanzó a colegas dominicanos como Fernando Villalona, a quien brindó apoyo y consejos durante sus primeros años.

La televisión convirtió a Raúl Grisanty en uno de los rostros más reconocidos de su época. Participó en espacios como Caribe Show, Domingo Millonario, Domingo en Grande, Teleloquera y «Así es Raúl Grisanty». También desarrolló una faceta teatral con obras de Franklin Domínguez como Solano y El vuelo de la paloma.
El legado de Raúl Grisanty continuó a través de sus hijos. Tras una etapa de trabajo en Miami, donde llegó a presentar a un joven Mark Anthony en sus inicios, decidió regresar a República Dominicana para compartir sus últimos años junto a su familia.
Sus hijos siguieron caminos vinculados al arte: Raulito Grisanty destacó en la locución comercial, mientras sus hijas desarrollaron talentos musicales.
Para Raúl Grisanty, el reconocimiento más importante no estaba en los premios ni en la fama, sino en la forma en que las personas lo recordaran.
En una de sus últimas apariciones televisivas expresó: «Quiero ser recordado como un hombre noble. Un hombre noble que amó a su país por sobre todas las cosas, pero sobre todo, como un amigo incondicional«.
La despedida de Raúl Grisanty ocurrió luego de que sus familiares informaran que el artista falleció mientras dormía en su residencia del ensanche Piantini, en Santo Domingo, debido a un infarto.
El cantante había atravesado un proceso de recuperación médica durante el último año tras un ACV. Su historia queda como una muestra del impacto que puede alcanzar un artista cuando combina talento, cercanía y amor por su país.
