Diario al Día | Santo Domingo, República Dominicana — Una cirugía plástica terminó en infección para Waleska Durán, quien seis años después aún espera un fallo judicial por presunta mala práctica médica.
Durán se sometió a una abdominoplastia en la Clínica Altagracia, en Santo Domingo Este, luego de tener a sus tres hijos y buscar mejorar su apariencia física.
«Yo decidí hacerme la cirugía plástica ya después de tener mis tres niños y mi meta era, si yo ya tengo mi casa propia y el techo de mis hijos, yo dije: ‘Bueno, ya puedo hacerme mi abdominoplastia y arreglar lo que es mi cuerpo'».
Según su relato, días después del procedimiento comenzaron las complicaciones: secreciones inusuales, mal olor en la zona intervenida y apertura de varias partes de la herida.
«Pues, a raíz de los días, a mí me quita el dren, se empezó a abrir la herida por muchas partes. Empezó a botar mucha pus, olía mal. Yo le explicaba que esto huele mal, yo no me siento bien».
La cirugía fue realizada por el doctor José Ismael Escalante García, según el testimonio de la paciente, quien afirmó que el médico atribuyó inicialmente los síntomas al propio proceso postoperatorio.
Posteriormente le realizaron un cultivo que, según su relato, confirmó la presencia de una bacteria, un hallazgo que cambió el curso de su tratamiento médico.
«Solo recuerdo la palabra de él: ‘Conchale’. A partir de ahí, que él supo que tenía esa bacteria, ahí empezó mi pesadilla».
Un peritaje de Salud Pública, citado por su abogado, determinó que la bacteria detectada, identificada como Acinetobacterjunii, es de origen intrahospitalario.
Esa evidencia, según la representación legal, respalda fallas en los protocolos de higiene del centro médico donde se realizó la intervención estética a Durán.
La situación se agravó. Durán relató que recibió medicamentos, pero comenzó a sentirse débil, con fuertes dolores de estómago, mientras la herida seguía drenando pus.
En medio de esa situación, Durán recuerda una frase que, según afirma, le dijo el médico: «No puedo hacer nada por ti».
Para Durán, ese momento marcó un antes y un después en su proceso de recuperación física y emocional tras la cirugía plástica que le practicaron.
«Yo recuerdo que en ese tiempo yo perdí hasta las ganas de vivir».
A causa del deterioro de su salud emocional, Durán fue internada durante dos semanas en el área de salud mental del hospital Moscoso Puello, según el reporte adicional consultado.
El caso llegó a los tribunales mediante una demanda civil por reparación de daños y perjuicios, motivada por una presunta mala práctica médica durante la cirugía plástica.
El abogado de Durán, Nady Tomás Reyes, explicó que el proceso se conoce en la Primera Sala de la Cámara Civil y Comercial de Santo Domingo Este.
Actualmente, el expediente se encuentra en estado de fallo y lleva aproximadamente dos años en esa etapa, según confirmó el abogado ante los medios.
«En este momento el expediente se encuentra en estado de fallo. El expediente lleva a cumplir dos años en estado de fallo».
Reyes explicó que la jurisdicción maneja una gran cantidad de expedientes, lo que, según dijo, ha incidido directamente en el tiempo que ha tomado el proceso.
La demanda busca una reparación por los daños materiales y morales que, según la representación legal de Durán, habría sufrido como consecuencia del procedimiento.
«Hemos interpuesto una demanda en reparación de daños y perjuicios por mala práctica médica por ante el tribunal en contra de la clínica y en contra también del cirujano que practicó la cirugía plástica».
Reyes sostiene que existen elementos que respaldan la demanda, entre ellos la falta de consentimiento informado y los resultados de una investigación realizada por Salud Pública.
El abogado también señaló que la clínica y el médico habrían intentado presentar el procedimiento como una extracción de hernia para tramitarlo ante el seguro médico.
De acuerdo con las declaraciones del abogado, la Clínica Altagracia busca ser excluida del proceso y sostiene que no se realizó una cirugía plástica, sino una extracción de hernia.
La representación legal de Durán cuestiona esa versión y afirma que la intervención realizada fue, en efecto, una cirugía estética completa, según los documentos presentados ante el tribunal.
También sostiene que la Clínica Altagracia no estaba autorizada para realizar procedimientos de cirugía plástica dentro de sus instalaciones, de acuerdo con el peritaje mencionado.
Mientras espera el fallo, Durán asegura que ha intentado recuperarse emocionalmente de lo vivido tras la cirugía plástica que marcó un momento decisivo de su vida.
«Bueno, actualmente yo he tratado de sanar, he tratado, he buscado de Dios y realmente de Dios».
Seis años después de aquella decisión, Durán todavía espera una respuesta judicial que determine responsabilidades sobre lo ocurrido en la clínica dominicana.
Su caso, asegura, también busca servir de advertencia a otras personas que consideren someterse a un procedimiento estético similar en el futuro.
«Si yo pudiera devolver el tiempo, yo no me hago nada. No me lo hago».
Mientras el expediente permanece en estado de fallo, Durán continúa reconstruyendo su vida y esperando que la justicia dominicana finalmente responda. ¿Cuánto más deberá esperar una respuesta?
