Diario al Día | República Dominicana – El ingeniero geólogo Osiris de León aclaró recientes interpretaciones sobre sus declaraciones relacionadas con la actividad sísmica en República Dominicana. Señaló que sus análisis se basan en datos históricos y no en predicciones específicas sobre futuros terremotos.

De León explicó que la ciencia actual no permite determinar con exactitud cuándo ocurrirá un terremoto. Por ello, sus advertencias se fundamentan en el estudio del comportamiento histórico de las fallas geológicas activas y los registros sísmicos acumulados en el país.

Recordó que el mayor evento sísmico documentado en República Dominicana fue el terremoto del 4 de agosto de 1946, con una magnitud de 8.1. Este episodio sigue siendo la referencia principal para el diseño de edificaciones resistentes y para establecer escenarios de máxima exigencia en la infraestructura nacional.

El especialista también explicó el funcionamiento de las ondas sísmicas, diferenciando entre las ondas P y S, y cómo los sistemas de alerta temprana reaccionan ante un evento sísmico ya iniciado. Destacó el ejemplo de Ciudad de México, donde la distancia al epicentro permite obtener segundos valiosos de anticipación, una ventaja que no siempre es replicable en República Dominicana.

Además, Osiris de León abordó la influencia del tipo de suelo en la respuesta estructural durante un sismo. Indicó que las zonas rocosas ofrecen mayor estabilidad en comparación con suelos arcillosos o arenosos, una observación confirmada en distintos países y aplicable también en territorio dominicano.

El geólogo recordó su experiencia tras el terremoto de Haití en 2010, donde observó diferencias significativas en el comportamiento de edificaciones según el tipo de terreno. Este patrón también se ha identificado en países como Turquía, Ecuador, Guatemala y Puerto Rico.

En relación con el reciente evento sísmico en Venezuela, De León explicó que su impacto regional se debe a la interacción entre la placa del Caribe y la placa de Suramérica, sistema tectónico que influye en la actividad sísmica de República Dominicana.

Asimismo, aclaró que la evaluación inicial sobre un posible tsunami tras ese evento no cumplía con las condiciones necesarias para su formación, debido a la ubicación del epicentro y el tipo de desplazamiento de la falla.

El especialista señaló que los primeros reportes sísmicos suelen variar por la rapidez en el procesamiento de datos, lo que requiere ajustes posteriores al incorporar mediciones de diferentes estaciones internacionales.

Respecto a la frecuencia de grandes terremotos, indicó que los cálculos estadísticos no representan reglas fijas, ya que la actividad tectónica puede adelantarse o retrasarse respecto a las proyecciones teóricas en República Dominicana.

Finalmente, Osiris de León enfatizó la importancia de la prevención mediante estudios geológicos previos a la construcción, el uso de normas de ingeniería sismorresistente y la planificación de respuestas organizadas ante emergencias.

Informó también sobre una reunión con el ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella, para discutir un programa de evaluación estructural con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Este programa se enfocará en infraestructuras clave del país, como los puentes Duarte, Juan Bosch, Mauricio Báez y Hermanos Patiño.

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